
Las entradas continuadas de inmigrantes ilegales en Ceuta desde la aplicación de la sentencia del Tribunal Supremo que impide las devoluciones inmediatas en el mar han elevado la presión migratoria sobre la ciudad hasta niveles que las fuerzas de seguridad califican de extraordinarios. Sólo durante la última semana, según los datos facilitados por la Delegación del Gobierno, más de 1.000 extranjeros han conseguido acceder a la ciudad autónoma.
La situación está provocando un fuerte impacto sobre los recursos disponibles. El Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) alberga ya a más de 800 personas, mientras que varios centenares permanecen fuera de las instalaciones a la espera de poder ser atendidos. Al mismo tiempo, los centros de menores han alcanzado su capacidad máxima, una circunstancia que ha obligado a reabrir una nave en el Tarajal para ampliar el número de plazas.
Las organizaciones profesionales de la Guardia Civil y los sindicatos de la Policía Nacional llevan días alertando del aumento de la presión migratoria y reclamando un refuerzo urgente de medios humanos y materiales. Algunas fuentes consultadas dentro de la Benemérita consideran incluso que la situación podría llegar a superar la crisis migratoria vivida en mayo de 2021.
Pese a la colaboración que mantiene Marruecos en el control marítimo, con la interceptación diaria de entre 150 y 200 personas antes de que alcancen aguas españolas, decenas de inmigrantes consiguen cada jornada completar la travesía hasta Ceuta. Muchos son rescatados por patrulleras de la Guardia Civil, mientras que otros llegan por sus propios medios a distintos puntos del litoral.
Según distintos testimonios recabados sobre el terreno, algunos de los inmigrantes que consiguen acceder a la ciudad deambulan posteriormente por las calles en busca de comida o preguntando por dependencias policiales. Las mismas fuentes señalan que varios de ellos hacen referencia a la sentencia del Tribunal Supremo, convencidos de que no serán devueltos de forma inmediata.
Las fuerzas de seguridad sostienen que el flujo constante de llegadas está favoreciendo un «efecto llamada» que concentra cada noche en la zona de Castillejos a personas procedentes de distintos puntos de Marruecos, así como a numerosos ciudadanos argelinos que esperan una oportunidad para cruzar a nado hasta territorio español.
A esta situación se suma la preocupación por la llegada del mes de agosto. Los agentes consultados recuerdan que los episodios de niebla dificultan las labores de vigilancia marítima y reducen la actividad de las embarcaciones marroquíes, un escenario que, a su juicio, podría incrementar todavía más el número de entradas por vía marítima.
Mientras tanto, las dependencias de la Policía Nacional continúan recibiendo de forma constante a los inmigrantes que son trasladados desde distintos puntos de la costa. Paralelamente, la Guardia Civil mantiene los rescates tanto en aguas próximas a la Ribera como en otras zonas del litoral ceutí, en un contexto que las administraciones y los cuerpos de seguridad consideran cada vez más difícil de gestionar.