
España va camino de alcanzar el récord de energía renovable no integrada en la infraestructura (es decir, tirada literalmente a la basura) porque la demanda energética no va al mismo ritmo al que se desarrolla la potencia de generación de las renovables. Así lo certifican expertos en la materia, como informa este miércoles ABC.
Según los expertos consultados, las energías renovables no paran de crecer y ya van por más de 100 GW de capacidad. Sin embargo, su integración en la red está siendo difícil debido a ese desajuste entre la oferta y la demanda.
En julio del año pasado se alcanzó un hito negativo: se llegó a un máximo de vertidos renovables: hasta un 11% de la energía disponible no se integró en la red pese a estar ofertada en el mercado. La cifra, según el informe mensual que elabora APPA Renovables, fue de 918 GWh.
El término técnico de esta situación, conocido en inglés como curtailment, se produce cuando la energía, una vez generada, se desecha porque el sistema no la puede integrar. Por ejemplo, un parque solar produce electricidad, la podría mandar a la red, pero finalmente no se distribuye porque el operador del sistema no la necesita.