
España se ha convertido en el segundo país de la Unión Europea con mayor proporción de nacimientos de madres de 40 años o más, únicamente por detrás de Grecia. Según la última edición del informe Demography of Europe 2026, publicado por Eurostat, el 10% de los niños nacidos en España en 2024 tenía una madre de al menos 40 años, una proporción considerablemente superior al 6% registrado en el conjunto de los países comunitarios.
Los datos confirman una transformación demográfica que lleva décadas desarrollándose en España: las mujeres tienen hijos cada vez más tarde, mientras el número total de nacimientos continúa descendiendo. El fenómeno sitúa al país entre los Estados europeos donde más se ha retrasado la maternidad, en un contexto marcado por las dificultades de acceso a la vivienda, la emancipación tardía y los problemas de conciliación familiar y laboral.
Según Eurostat, Grecia encabeza la clasificación europea, con un 11% de nacimientos de madres de 40 años o más. España ocupa la segunda posición, con un 10%, seguida de Italia e Irlanda, ambos con un 9%.
La evolución del conjunto de la Unión Europea también refleja esta tendencia. En 2004, apenas el 3% de los nacimientos europeos correspondía a madres de 40 años o más. Dos décadas después, la proporción se ha duplicado hasta alcanzar el 6%.
En España, el Instituto Nacional de Estadística (INE) ofrece cifras todavía más precisas: el 10,4% de los nacimientos registrados en 2024 correspondió a mujeres de al menos 40 años, frente al 7,2% de 2014. Esto supone un incremento de 3,2 puntos porcentuales en apenas una década.
La edad media a la maternidad también refleja el retraso. En 2024 se situó en 32,6 años para el conjunto de las madres residentes en España, aunque ascendió hasta los 33,2 años entre las de nacionalidad española, frente a los 30,5 años de las extranjeras.
En el caso de las mujeres que tenían su primer hijo, Eurostat sitúa la edad media española en 31,5 años, una de las más elevadas de Europa. Sólo Italia, con 31,9 años, y Luxemburgo, con 31,6, registraron cifras superiores.
El retraso de la maternidad coincide con una prolongada caída de la natalidad. Según los datos definitivos del INE, en España nacieron 318.005 niños en 2024, frente a los 427.595 registrados en 2014, lo que representa un descenso del 25,6%.
El número medio de hijos por mujer cayó hasta 1,10, uno de los niveles más bajos de la Unión Europea y muy alejado de los aproximadamente 2,1 hijos por mujer que se consideran necesarios para el reemplazo generacional en ausencia de migraciones.
La comparación europea resulta especialmente significativa: mientras la media comunitaria de fecundidad se situó en 1,34 hijos por mujer en 2024, España permaneció entre los países con menor natalidad del continente.
La combinación de un reducido número de nacimientos y una maternidad cada vez más tardía constituye uno de los principales desafíos demográficos a largo plazo, especialmente por sus implicaciones para el envejecimiento de la población y el futuro del sistema de pensiones.
La evolución de la maternidad coincide con las dificultades que encuentran los jóvenes españoles para independizarse y formar una familia.
Según otro informe de Eurostat, publicado en septiembre de 2026, los españoles abandonaron el hogar de sus padres a una edad media de 30,2 años en 2025, casi cuatro años después que el promedio de la Unión Europea, situado en 26,3 años.
España figura así entre los cinco países comunitarios donde más se retrasa la emancipación, junto a Croacia, Grecia, Eslovaquia e Italia. La dificultad para acceder a una vivienda, la inestabilidad económica durante los primeros años de la vida laboral y los obstáculos para conciliar el empleo con las responsabilidades familiares forman parte de los problemas asociados a este fenómeno.
La propia Encuesta de Fecundidad de 2025, elaborada por el INE y publicada el pasado septiembre, revela que el 34,8% de las mujeres que habían tenido hijos reconocía haber tenido menos de los que deseaba.
Entre las mayores de 35 años, las dificultades laborales, económicas y de conciliación figuraban entre las principales razones declaradas para no alcanzar el número de hijos deseado.
El estudio también muestra que casi siete de cada diez mujeres españolas encuestadas deseaban tener al menos dos hijos, lo que refleja una distancia considerable entre las aspiraciones familiares y el número de hijos efectivamente tenido.
El retraso de la maternidad no responde a una causa única. Los cambios en las trayectorias educativas y profesionales, las decisiones personales, las relaciones de pareja y los avances en reproducción asistida forman parte de una transformación social que afecta a buena parte de Europa.
Sin embargo, las encuestas oficiales muestran que las dificultades materiales y laborales también desempeñan un papel importante, especialmente entre quienes afirman no haber podido tener todos los hijos que deseaban.