«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Países Bajos, Bélgica y Alemania también han detectado irregularidades

España recibió el 50% de los alimentos marroquíes rechazados por incumplir la normativa europea

Aceitunas. Europa Press

Las alertas sanitarias provocadas por productos procedentes de Marruecos han vuelto a colocar en el centro del debate los acuerdos comerciales entre la Unión Europea y terceros países. Agricultores y ganaderos españoles denuncian que Bruselas mantiene una política de apertura que permite la entrada masiva de mercancías producidas bajo estándares mucho más laxos que los exigidos al campo europeo, con el consiguiente perjuicio para el sector nacional.

Según los datos del Sistema de Alerta Rápida para Alimentos y Piensos (RASFF) de la Comisión Europea, Marruecos acumula ya ocho notificaciones sanitarias en lo que va de 2026 por incumplimientos relacionados con seguridad alimentaria. Cuatro de esas incidencias fueron detectadas en la frontera española, principal puerta de entrada de numerosos productos agrícolas y pesqueros procedentes del país magrebí.

Entre los productos bloqueados figuran aceitunas con niveles de plomo superiores a los permitidos, sardinas congeladas con histamina, pescado fresco con anisakis y pimientos picantes con restos de plaguicidas como fenazaquina, formetanato y flonicamida. Tres de las cuatro alertas registradas en España fueron calificadas como “serias” por el riesgo que suponían para los consumidores.

El malestar del sector agrario aumenta porque estas mercancías compiten directamente con las producciones españolas en los lineales europeos pese a que Marruecos no está sometido a las mismas exigencias laborales, medioambientales ni fitosanitarias que soportan los productores comunitarios. Las organizaciones agrarias llevan años denunciando que esa asimetría permite abaratar costes y colocar productos a precios mucho más bajos, hundiendo el valor en origen de las cosechas españolas.

El problema no afecta únicamente a España. Países Bajos, Bélgica y Alemania también han detectado irregularidades en partidas procedentes de Marruecos, aunque una de las alertas notificadas por las autoridades alemanas había accedido previamente al mercado europeo a través de España.

Los datos reflejan además un aumento del peso de España en estas incidencias. Durante 2025, Marruecos provocó 23 alertas sanitarias en la UE y nueve tuvieron como destino territorio español, el 39% del total. En 2026, ese porcentaje ya alcanza el 50%.

Las organizaciones agrarias sostienen que las consecuencias de esta política comercial ya son visibles en varios sectores estratégicos del campo español. Cultivos como la judía verde prácticamente han desaparecido en determinadas zonas por la presión de las importaciones marroquíes, mientras que productos emblemáticos de la agricultura española como el tomate, el pimiento o el aguacate pierden cuota de mercado frente al avance del país vecino.

El sector denuncia además que Bruselas exige cada vez más restricciones a los productores europeos en materia medioambiental y fitosanitaria mientras mantiene abiertas las fronteras a mercancías cultivadas bajo criterios mucho menos estrictos. Una situación que agricultores y ganaderos consideran insostenible y que alimenta la creciente contestación contra los acuerdos comerciales impulsados por la Unión Europea con Marruecos.

+ en
Fondo newsletter