
España fue en 2023 el principal destino de la inmigración procedente de fuera de la Unión Europea. Uno de cada cuatro inmigrantes extracomunitarios que llegaron al territorio comunitario eligió este país como destino final. En términos absolutos, 1 millón de inmigrantes se asentaron en España, lo que representa el 24% de todas las llegadas registradas en la UE ese año, según datos oficiales.
La cifra sitúa a España por delante de Alemania, que recibió 925.000 inmigrantes, y muy por encima de Italia, Francia o Polonia. En conjunto, estos cinco países concentraron el 65% de toda la inmigración extracomunitaria, pero fue España la que asumió el mayor volumen en términos absolutos, consolidándose como el principal polo de atracción migratoria del continente.
Aunque Bruselas subraya una caída ese año del 18% respecto a 2022, el balance sigue siendo elevado. 4,4 millones de inmigrantes procedentes de países no comunitarios llegaron a la Unión Europea en 2023, una magnitud que desmiente cualquier discurso de control efectivo de los flujos.
El fenómeno no es exclusivo de España. En 25 de los 27 Estados miembros, el número de inmigrantes procedentes de fuera de la UE superó al de aquellos llegados desde otros países comunitarios. Chequia y Lituania alcanzaron el 89% del total, Irlanda el 87% e Italia el 85%. Este patrón confirmó una transformación estructural del mapa migratorio europeo, con un peso creciente de la inmigración extracomunitaria y una concentración del impacto en un número reducido de países receptores.