España ha superado ya la barrera de los 15.000 inmigrantes ilegales llegados en lo que va de año. A 20 de julio, el recuento consolidado sitúa la cifra en torno a las 15.020 inmigrantes ilegales a falta de la incorporación de datos de última hora ante una oleada de llegadas incesantes.
Detrás del dato existe un cambio estructural; el mapa de la inmigración ilegal se desplaza del Atlántico hacia el Mediterráneo y la frontera terrestre norteafricana, con la ruta balear argelina como principal motor de crecimiento en toda Europa.
El balance oficial a 15 de julio contabilizó 14.479 accesos ilegales, un 24,7% menos que el año anterior. De ellos, 11.488 entraron por mar en 448 embarcaciones. Canarias encabeza el acumulado con 4.440 llegadas, seguida de Baleares (3.244), Ceuta (2.826), Andalucía (1.945) y Murcia (1.624).
Entre el 16 y el 20 de julio se sumaron al menos 543 inmigrantes ilegales más, con lo que el total rebasa claramente los 15.000 hasta el momento. El incremento se concentra casi por completo en la ruta argelina: Baleares sumó 412 llegadas por la vía de la ilegalidad en los últimos cinco días, elevando su acumulado a 3.656, mientras el Levante peninsular sumó 131 accesos ilícitos.
Las entradas terrestres a Ceuta y Melilla se han multiplicado por 2,4 en un año, pasando de 1.246 en 2025 a 2.991 (+140%). En Ceuta el incremento alcanza el 149,4%. La ruta argelina hacia Baleares se mantiene estable respecto a 2025, pero multiplica por más de cuatro las llegadas de 2021, cuando apenas rondaban las 700 inmigrantes ilegales por estas fechas. Lo que hace un lustro era una vía secundaria se ha consolidado como un corredor estructural de varios miles de entradas anuales y, según los datos comparados, es la ruta que más crece en toda Europa.
Por otro lado, los datos de FRONTEX consultados por este medio y consolidados hasta junio permiten dibujar la composición por nacionalidad. Sumando la ruta atlántica y la del Mediterráneo, las cuatro nacionalidades mayoritarias son Argelia (29,6%), Marruecos (19,2%), Malí (9,5%) y Senegal (7,6%). El eje magrebí concentra por sí solo casi la mitad del total, en línea con el perfil de las llegadas de estos días. El Sahel domina la ruta atlántica, mientras el Magreb copa la del Mediterráneo.
Fuentes de la CGEF consultadas por este medio advierten de que este cambio de rutas genera una presión sostenida sobre los recursos de acogida y seguridad en Baleares, Ceuta, Melilla y el Levante peninsular. La consolidación de la ruta argelina y el fuerte repunte de las entradas terrestres configuran un escenario estructural que, lejos de remitir, se refuerza con el paso de los meses y sitúa a España ante un desafío de mayor complejidad que el registrado en años anteriores.