Concentra la mayor actividad yihadista detectada en la UE
Europol constata la amenaza del terrorismo islamista en España: registró más detenciones en 2025 que la suma de Francia y Alemania
Europol constata la amenaza del terrorismo islamista en España: registró más detenciones en 2025 que la suma de Francia y Alemania
Detención por yihadismo. Europa Press
Por Rubén Pulido
24 de octubre de 2026

Europol publicó recientemente su informe anual sobre terrorismo en la Unión Europea, el TE-SAT 2026, y en España apenas ha tenido eco. Sorprende porque encabeza la tabla que más importa. De los 347 detenidos por terrorismo yihadista en la Unión durante 2025, 100 fueron arrestados en España. Francia aportó 64 y Alemania 21. España lidera la clasificación por tercer año consecutivo y ha pasado de 78 detenciones en 2023 y 2024 a 100 en 2025.

Nadie detiene a cien personas al año donde no hay cien personas que detener. España concentra la mayor actividad yihadista detectada en la Unión y, por tanto, es uno de los países más amenazados.

Diez Estados miembros notificaron 45 atentados en 2025 entre consumados, fallidos y frustrados. El yihadismo firmó 24, la mitad, y los más letales. Nueve se consumaron, cuatro en Alemania, dos en Francia y uno en Austria, Irlanda y España (Vallecas – Madrid), con cinco muertos y 81 heridos. Siete de cada diez detenciones por terrorismo en la Unión fueron por yihadismo. Todos los atentados consumados los cometieron actores solitarios radicalizados en internet, a veces en semanas, y la edad baja sin freno. De los 347 detenidos, 108 tenían 18 años o menos.

Afganos y sirios, una amenaza

Múnich, 13 de febrero de 2025. Un afgano de 24 años lanzó su coche contra una manifestación, mató a dos personas e hirió a 57. Había llegado a Alemania en 2016 como menor no acompañado. Alemania le denegó el asilo en 2017, desestimó su recurso y nunca lo expulsó. Acabó con permiso de residencia y, en agosto de 2026, con cadena perpetua.

Bielefeld, 18 de mayo de 2025. Un sirio de 35 años apuñaló a cuatro personas a la salida de un bar. Se había unido al Estado Islámico en Siria en 2015, entró en Alemania en el verano de 2023, obtuvo protección subsidiaria en diciembre de ese año y vivía en un centro de refugiados cuando decidió matar al mayor número posible de personas. No se radicalizó en Europa. Entró en Europa con ocho años de militancia en el Estado Islámico y el sistema de asilo le concedió protección.

Ceuta, verano de 2026. Tras la entrada masiva del 30 y 31 de julio, los servicios de información identificaron entre los recién llegados a más de una decena de individuos con antecedentes o señalamientos por yihadismo, según fuentes policiales consultadas por este medio y declaraciones públicas del sindicato policial SUP. Al menos tres fueron expulsados en agosto. El 10 de septiembre, la Guardia Civil identificó en un control a un inmigrante de origen marroquí con condena firme por yihadismo de 2015 y prohibición de entrada, que llegó a España aprovechando el desbordamiento del Tarajal.

La frontera sur sigue abierta

Estos casos ponen de manifiesto la existencia de un sistema que no controla quién entra, que no ejecuta las expulsiones que dicta y que concede protección sin verificar trayectorias deja pasar a un miembro del Estado Islámico, a un condenado con prohibición de entrada o a un expulsado previo. España reúne tres condiciones que ningún otro socio acumula a la vez. Es la puerta de la ruta del Sahel, donde Europol sitúa la mayor expansión yihadista de África. Ejecuta menos del 12% de sus retornos. Y tiene en Ceuta y Melilla la única frontera terrestre de Europa con el Magreb, desbordada este verano en pocas horas.

Cien detenciones miden lo que se intercepta, y lo que no se intercepta no sale en el TE-SAT. Mientras la frontera sur siga abierta y los retornos sigan sin ejecutarse, la cifra crecerá por las dos razones a la vez, porque nuestra policía es muy buena y porque el problema es cada vez mayor.

Noticias de España