Residentes del campamento junto al CETI de Ceuta han denunciado explotación sexual de menores y chantajes con la comida. LA GACETA ha recogido testimonios que denuncian la explotación sexual de menores en las inmediaciones del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Ceuta. Los residentes entrevistados por este diario señalan que entre las afectadas hay adolescentes de 16 y 17 años y describen situaciones en las que se condiciona el acceso de mujeres a los alimentos a mantener relaciones sexuales. Los relatos se han recabado durante una visita a los asentamientos surgidos tras la entrada masiva del pasado 30 de julio.
El equipo desplazado ha recorrido los exteriores del CETI, junto a la hípica, donde se acumulan tiendas de campaña sin una ordenación aparente. En esta zona se han instalado familias y parte de las mujeres que llegaron a la ciudad, algunas acompañadas por familiares. El asentamiento se encuentra cerca de la playa del Trampolín, donde permanece otro de los principales grupos de inmigrantes. Entre las historias recogidas también figuran las de mujeres que llegaron con la promesa de recibir atención sanitaria gratuita en España.
Los habitantes de las tiendas colindantes sitúan los episodios de explotación sexual principalmente durante la noche. Según explican, hombres procedentes del asentamiento del Trampolín acuden a esa zona para mantener relaciones sexuales a cambio de una contraprestación, algunos después de haber consumido alcohol. Esas mismas fuentes aseguran que entre las jóvenes afectadas hay menores de edad, a las que atribuyen edades de 16 y 17 años.
Uno de los hechos más graves descritos por los residentes es el presunto uso de la comida como instrumento de coacción. Según los testimonios, a algunas mujeres se les retienen las bolsas de alimentos procedentes de la ayuda humanitaria y se les exige mantener relaciones sexuales para poder acceder a ellas. La información aportada no identifica a los responsables de esa retención ni permite atribuir esas prácticas a las organizaciones que suministran los alimentos.
Los relatos recogidos describen situaciones diferentes entre las mujeres adultas: algunas mantendrían relaciones a cambio de dinero sin que las fuentes refieran coacciones, mientras que otras estarían sometidas a presiones vinculadas a necesidades básicas como la alimentación. No existe una cifra contrastada sobre cuántas mujeres se encuentran en cada situación. En el caso de las adolescentes señaladas por los residentes, las denuncias apuntan a una posible explotación sexual de menores.
Los reporteros han observado presencia militar en el entorno hasta ciertas horas de la noche, pero también una concentración de tiendas y personas que dificulta la vigilancia del asentamiento. Los episodios relatados por sus habitantes ponen el foco en lo que sucede durante la noche y en la protección de quienes permanecen allí. Las denuncias de los residentes sitúan a mujeres y adolescentes entre las personas más expuestas a los abusos en los campamentos improvisados que rodean el CETI.