España pierde atractivo para la inversión estadounidense en favor de Marruecos y otros destinos como Portugal en un contexto marcado por el deterioro de las relaciones con Estados Unidos y la creciente percepción de inseguridad económica. Fuentes financieras y del sector de la inversión señalan que el posicionamiento del Gobierno de Pedro Sánchez está acelerando un cambio de tendencia que ya empieza a reflejarse en decisiones concretas de grandes fondos.
El malestar en los círculos financieros norteamericanos responde, según detalla Vozpópuli, a una doble causa. Por un lado, el clima político generado desde La Moncloa, percibido como hostil hacia Estados Unidos. Por otro, una creciente desconfianza sobre la estabilidad regulatoria y económica de España. «Se sienten insultados como estadounidenses, y no sólo por el Gobierno, sino por España en su conjunto», advierte un alto cargo de una gestora internacional.
Este deterioro ha llegado a los principales centros de decisión de inversión, donde operan gigantes financieros como PIMCO o Citadel. Desde estos núcleos se evalúan las oportunidades en Europa, y España pierde posiciones frente a Marruecos, que ha intensificado su estrategia para captar capital extranjero.
El Gobierno marroquí ha reforzado en los últimos meses su relación con la Administración de Donald Trump, con el objetivo de consolidarse como plataforma de entrada a África. Sectores como las energías renovables o los centros de datos figuran entre los principales focos de interés.
El acercamiento entre Washington y Rabat se refleja en informes oficiales. El Departamento de Estado estadounidense subraya que ambos países mantienen “consultas de alto nivel” para fomentar el comercio y la inversión, en un momento en el que Marruecos gana peso como destino fiable.
Esa sintonía se escenificó recientemente en Marrakech, durante la feria tecnológica GITEX Africa 2026. El embajador de Estados Unidos en Marruecos, Duke Buchan, elogió públicamente al rey Mohammed VI, destacando su «liderazgo visionario» y el papel del país como «modelo de estabilidad y modernización».
Las palabras de Buchan no son anecdóticas. Con experiencia en el sector financiero y vínculos relevantes en el Partido Republicano, su posicionamiento refleja una estrategia más amplia de Washington para fortalecer la relación con Marruecos, incluso en cuestiones sensibles como el Sáhara.
En paralelo, el país africano ha logrado atraer a grandes multinacionales estadounidenses. Empresas como Cisco, Salesforce, Oracle, Dell Technologies o Cybastion ya operan en territorio marroquí, que utilizan como base para expandirse hacia África, la Unión Europea y Oriente Medio.
Actualmente, cerca de 120 grandes multinacionales estadounidenses tienen presencia en Marruecos, un crecimiento que se ha acelerado desde la pandemia y que contrasta con la pérdida de atractivo del mercado español.
Las dudas sobre España no se limitan a la política exterior. La incertidumbre regulatoria y las tensiones en sectores estratégicos también pesan en las decisiones de inversión. El caso de Indra se ha convertido en un ejemplo paradigmático. La pugna por el control de la compañía, en un momento clave por las exigencias de la OTAN, ha provocado la salida o reducción de posiciones de inversores estadounidenses.
El fondo Davidson Kempner se desprendió de su participación cercana al 1%, mientras que Bank of America redujo su exposición en más de medio punto porcentual. Movimientos que, según fuentes del mercado, reflejan la creciente cautela hacia España.
«El problema no es sólo el antiamericanismo. Lo que pesa es la confusión sobre las políticas económicas y de defensa», señalan estas mismas fuentes. Una percepción que, unida al refuerzo de Marruecos como socio estratégico de Washington, amenaza con consolidar un cambio de ciclo en los flujos de inversión hacia el sur del Mediterráneo.