Críticas al nuevo CETI estrenado hace escasos días en el puerto de Ceuta. Vecinos entrevistados por LA GACETA rechazan la ubicación del recinto habilitado por el Gobierno de Pedro Sánchez y expresan su preocupación por la cercanía de viviendas e instalaciones de almacenamiento de combustible. El complejo, descrito en las informaciones sobre su apertura como un centro temporal de acogida, comenzó a recibir inmigrantes el pasado 18 de septiembre y completó sus 1.700 plazas en apenas unas horas, con personas trasladadas desde las playas del Trampolín y Benítez.
Durante la visita al recinto, el equipo de este periódico pudo observar literas, colchones y material preparado para alojar a los recién llegados. Los periodistas accedieron brevemente al espacio, donde comprobaron la presencia de personal de organizaciones humanitarias, antes de que les indicaran que debían abandonar las instalaciones. El reportaje recoge así el acondicionamiento de una zona portuaria destinada a reubicar a parte de quienes permanecían en los asentamientos de las playas.
La principal inquietud de los vecinos consultados es el emplazamiento elegido. «Es una zona crítica», señala uno de ellos, que recuerda la proximidad del puerto, la Casa del Mar y varios edificios residenciales. Otro pone el foco en los depósitos de combustible de Ducar, próximos a los terrenos del campamento, una circunstancia que también ha recogido la prensa local. Los entrevistados temen que un incidente pueda afectar a las instalaciones y al suministro eléctrico, aunque ese temor a posibles apagones no viene acompañado de una evaluación técnica que lo confirme.
El rechazo al emplazamiento también ha llegado desde las instituciones ceutíes. El Gobierno autonómico reiteró el 8 de septiembre su oposición al proyecto e invocó informes técnicos desfavorables de la Autoridad Portuaria. Según explicó entonces, cualquier ubicación debía contar con garantías técnicas, operativas y de seguridad. A esas objeciones se sumaron las protestas de vecinos de las barriadas Junta Obras del Puerto y Parques de Ceuta, que reclamaron la paralización de los trabajos.
El reportaje plantea, además, la preocupación de que la ubicación junto al puerto facilite eventuales traslados a la Península con escasa visibilidad pública. Se trata de una sospecha, no de una operación acreditada: la información consultada no permite afirmar que el campamento se haya instalado con ese propósito ni que se estén organizando salidas ocultas desde estas dependencias.
La apertura tampoco permite concluir que sus ocupantes no vayan a ser expulsados. El Ejecutivo sostiene que los espacios de acogida sirven para alojar e identificar a los inmigrantes y tramitar los procedimientos correspondientes, incluidos los de retorno. Entretanto, los vecinos entrevistados cuestionan las consecuencias que tendrá el centro para su entorno. «Van a vivir un poco más angustiados», afirma uno de ellos al expresar su preocupación por las familias de la barriada.