«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Uno de los asistentes ha cuestionado la coherencia de la política española hacia Venezuela

Bombazo en Harvard: Sánchez no permite preguntas a periodistas y los alumnos le interrogan sobre su corrupción, la de su familia, Zapatero y Pegasus

Pedro Sánchez en Harvard. Redes sociales

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha sido sorprendido este jueves por las preguntas de varios estudiantes de la Universidad de Harvard, que han llevado a su comparecencia los casos de corrupción, las investigaciones judiciales sobre su entorno familiar y el espionaje con Pegasus. Aunque su discurso se ha centrado en los riesgos que atribuye a los «tecnooligarcas», el posterior coloquio ha terminado abordando algunos de los asuntos más incómodos para el Ejecutivo.

Uno de los asistentes ha cuestionado la coherencia de la política española hacia Venezuela y ha mencionado los vínculos del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero con ese país. Sánchez ha respondido que España no reconoció los resultados electorales de Nicolás Maduro y ha defendido la celebración de comicios libres. También ha sostenido que corresponde a los venezolanos determinar el rumbo de su nación.

El cambio de posición sobre el Sáhara Occidental ha protagonizado otra de las intervenciones. Un alumno ha preguntado si el espionaje del teléfono del presidente y de varios ministros mediante Pegasus pudo influir en esa decisión. Sánchez ha reconocido el ataque, pero ha asegurado que se desconoce su autoría y que los hechos fueron denunciados. Además, ha rechazado que sus decisiones revelen dependencia de otros países y ha defendido el respaldo español a la propuesta de autonomía bajo soberanía marroquí, junto con la ayuda humanitaria destinada a los saharauis.

El intercambio más tenso ha llegado cuando otro estudiante ha mencionado las causas que afectan a su esposa, a su hermano y al exfiscal general Álvaro García Ortiz, y le ha preguntado por quienes consideran que él contribuye al problema de la corrupción. El presidente ha admitido que se han producido casos en su partido y en su Gobierno, aunque ha asegurado que ha actuado para responder a ellos.

Sánchez ha separado esos episodios de los procedimientos sobre sus familiares. «Esos no son casos de corrupción ni escándalos», ha afirmado, antes de atribuirlos a una ofensiva de la oposición y de asociaciones a las que ha situado en la extrema derecha. Según su versión, estas han traspasado límites mediante ataques personales que resultan difíciles de soportar pese a las satisfacciones que ofrece el cargo.

El presidente también ha reprochado al alumno que sus palabras dieran por culpables a su esposa y a su hermano, cuya inocencia ha defendido. Ha encuadrado ambos asuntos en lo que denomina «política sucia» y ha rechazado que se equiparen a los casos de corrupción que ha reconocido durante su respuesta.

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