«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Hughes, de formación no periodística, es economista y funcionario de carrera. Se incorporó a la profesión en La Gaceta y luego, durante una década, en el diario ABC donde ejerció de columnista y cronista deportivo y parlamentario y donde también llevó el blog 'Columnas sin fuste'. En 2022 publicó 'Dicho esto' (Ed. Monóculo), una compilación de sus columnas.

El ‘septarismo’

8 de noviembre de 2026

La gente de izquierdas apenas tenía ya medios de comunicación. Unas cuantas teles, unas cuantas radios, El País, la cultura, el cine… El centrismo de Planeta crece tanto que ya empezaban a estar preocupados. Así que el PSOE le ha vuelto a poner una tele a los amigos: llega la Séptima, también llamada (Federico) La Séptica.

La 7ª está llamada a hacer lo que se supone hacía la Cuatro y antes la Sexta, y lo van a hacer mayormente los que estaban en la 1 y en la 2.

Casualmente, ha iniciado sus emisiones de CO₂ justo antes de las elecciones. En sólo 24 horas han aparecido por allí el ministro Carlos Cuerpo, la ministra Elma Sainz, el ministro Bustinduy, Pilar Alegría, Rufián, Pablo Iglesias, Óscar López, y hoy (domingo) irá Irene Montero… Políticos en activo. Se pudo ver también al ex ministro Caldera o a Cayo Lara. Esto, repito, en 24 horas. Digamos que la televisión está algo politizadilla.

La 7ª es un medio pensado como refugio por si llega el invierno. Estuvo Ana Morgade y lo dejó caer: «Yo estoy en la pública, porque creo en el servicio público, pero tal y como se está poniendo la cosa, pregunto en las privadas». Y como apenas tenían privadas, les ponen otra.

El criterio de entrada es meritocrático. No entra cualquiera. Normalmente, el criterio de selección es ser progresista, de izquierdas confeso, o del PSOE. Aquí es ser sanchista. Esto le da a la tele una cosa como de banco malo de la izquierda mediática. Es una televisión más allá del sectarismo: es el septarismo.

La dirección informativa la lleva Javier Ruiz, al que conocerán por su trabajo en TVE. Una cámara va y viene hacia él rozando lo lazaroviano. Ruiz ha sido capaz de renovar el énfasis machacón de Ferreras, que parece ya un cansado burgués de derechas. Ruiz va a vender cada día una encuesta que, mágicamente, sitúa ya al PSOE líder en intención de voto, con la mayoría PP+Vox a tiro de piedra. O sea, la televisión empieza donde lo dejaron antes del accidente de Urda.

Además de defender el tinglado agónicamente, la 7ª es un canal temático sobre el fascismo. Es un espacio seguro, un refugio nuclear donde esperar abrazados la llegada del Apocalipsis. Se respira en todo lo que dicen.

Por ejemplo, la corresponsal en EEUU, que en el fondo es como todos los corresponsales en EEUU, dijo de Stephen Miller que era «el defensor de la raza aria en la Casa Blanca», lo cual tiene gracia siendo Miller judío.

Y unas mujeres cómicas hablaban ayer de cómo se dibuja una esvástica. Si «con dos eses o con dos zetas». Los cómicos hacen chistes de nazis, de Ayuso, de Vox y de Trump y todo les produce risa (con cara seria, no les gusta sonreír), todo menos los accidentes del PSOE, las danas abandonadas, las invasiones de ciudades españolas, un país al que se le va la luz, las violaciones en aumento, un ex presidente con más collares que la mujer de Franco, la sauna donde se prostituían personas y homófobamente las grababan, los ministros  pichabravas con staff de puticlub , robar de las mascarillas, la danza de las chirimoyas, poner a tu prima la coja a llevar los trenes que se estrellan o irse de bravas con los etarras y de lo otro con los golpistas… Nada de esto les hace gracia.

El presidente Sánchez irá el lunes a ser entrevistado (la palabra, por supuesto, es una convención). En TVE habría baño y masaje. Aquí, sudadero ya sin restricciones, mejor no imaginar.

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