
Un informe de Frontex al que ha tenido acceso LA GACETA dibuja un panorama de elevada presión migratoria en las fronteras exteriores de la Unión Europea durante este año. El documento, de carácter estratégico, advierte de riesgos interconectados que van desde flujos económicos y humanitarios hasta la infiltración de individuos de alto riesgo y el fortalecimiento del crimen organizado transfronterizo.
Aunque el análisis abarca todas las rutas —oriental, sudoriental, meridional y suroccidental—, uno de los apartados más preocupantes es el dedicado a las fronteras aéreas. Frontex señala que la inmigración ilegal por vía aérea «sigue siendo una preocupación clave«, impulsada principalmente por el uso de documentación fraudulenta y la explotación de regímenes de visados laxos. Los aeropuertos más pequeños, con controles fronterizos más débiles, se convierten en puntos especialmente vulnerables. El informe alerta explícitamente de que podrían incrementarse los flujos procedentes de países iberoamericanos hacia distintos puntos de la UE, incluida España.
Este escenario aeroportuario no es marginal. Según los datos que maneja FRONTEX, las rutas aéreas permiten a las redes de tráfico de personas ofrecer un medio de entrada más discreto y con menor riesgo de interceptación que las marítimas o terrestres. La agencia europea subraya que la combinación de pasaportes falsificados, visados de estudio o trabajo manipulados y cambios de nacionalidad en tránsito multiplica las posibilidades de que lleguen a territorio Schengen personas que, en muchos casos, no cumplen los requisitos legales de entrada. Para España, que cuenta con importantes conexiones aéreas con Hispanoamérica, esta vía podría convertirse en uno de los principales «desafíos» del año.
El informe no se limita a las vías aéreas. Las fronteras suroccidentales, que afectan directamente a España, merecen atención especial. El análisis de Frontex en base a datos de los últimos años, destaca como la ruta del Mediterráneo Occidental (península, Baleares, Ceuta y Melilla) se mantiene estable, aunque con un ligero repunte en 2023-2024, mientras que la ruta atlántica occidental hacia Canarias registró un aumento continuado. Los inmigrantes ilegales —según datos de la agencia— proceden principalmente de Marruecos, Argelia y, cada vez más, de países subsaharianos como Mali, Senegal y Mauritania, además se destaca un incremento de paquistaníes. Las condiciones meteorológicas favorables entre julio y diciembre impulsan los picos estacionales.
El documento no oculta la dimensión criminal. Frontex advierte de un «aumento del tráfico de armas» procedentes de zonas de conflicto, lo que eleva el riesgo de que estas armas acaben en manos de delincuentes o terroristas en Europa. Las mismas redes que mueven inmigrantes ilegales transportan hachís y cannabis desde el norte de África hacia España —principalmente a través de lanchas rápidas en el Mediterráneo Occidental— y adaptan constantemente sus métodos para eludir los controles. El informe menciona también la trata de personas, el robo de vehículos y el fraude documental como actividades paralelas que financian y protegen a las organizaciones criminales.
Especial relevancia tiene la infiltración de individuos de alto riesgo. Frontex subraya que el aumento de flujos desde zonas de conflicto eleva la probabilidad de que terroristas, criminales o inmigrantes con antecedentes graves se mezclen con inmigrantes económicos. «La detección sistemática mediante datos biométricos y otras tecnologías disponibles es esencial», afirma el análisis.
Volviendo al foco aeroportuario, el informe presenta este canal como uno de los de mayor crecimiento potencial para todo 2026. La facilidad para obtener visados de corta duración, la menor visibilidad operativa y la posibilidad de «cambiar de nacionalidad» en aeropuertos intermedios convierten los vuelos en una opción atractiva para las mafias. España, como país de primera línea en el suroeste europeo, podría ver incrementadas las llegadas directas o en tránsito desde Hispanoamérica.
Frontex no ofrece cifras absolutas para 2026, pero sí tendencias claras. La ruta atlántica hacia Canarias ya creció en 2024 y se espera que continúe esa dinámica; la mediterránea occidental se mantiene en niveles elevados; y las fronteras aéreas se perfilan como el vector de mayor flexibilidad para las redes de tráfico.
El informe concluye con una llamada implícita a la vigilancia reforzada, el intercambio de inteligencia y la adaptación rápida de los controles. Para España, que comparte frontera exterior con Marruecos y Argelia y recibe miles de llegadas anuales por Canarias y la península, el mensaje de la agencia es claro: la inmigración ilegal no sólo persiste, sino que se diversifica y se vuelve más sofisticada. La vía aérea es una «amenaza».