Es la primera vez que la región cae por debajo del umbral de 5.000 granjas
Galicia, el motor lácteo de España, pierde la mitad de sus granjas en diez años
Galicia, el motor lácteo de España, pierde la mitad de sus granjas en diez años
Varias vacas lecheras.
Por Bárbara Saavedra
8 de diciembre de 2025

Entre enero y octubre de 2025, Galicia volvió a encabezar la producción láctea española, aportando el 42% de toda la leche del país, según el Ministerio de Agricultura. Sin embargo, esa posición de liderazgo contrasta con el dato más grave registrado hasta ahora: sólo 4.987 explotaciones continúan activas. Es la primera vez, desde que existen registros, que la comunidad cae por debajo del umbral de 5.000 granjas.

El retroceso no es coyuntural, sino estructural. En 2015 había más de 9.500 explotaciones; hoy, una década después, ha desaparecido prácticamente la mitad del tejido productor. Tan sólo en el último año, el sector gallego perdió 324 granjas, tras pasar de 5.310 en octubre de 2024 a las actuales 4.987. Pese a este hundimiento del número de explotaciones, no existe un plan específico capaz de frenar el cierre continuo de pequeñas y medianas granjas.

A pesar de la desaparición acelerada de explotaciones, Galicia mantuvo cifras de entrega que incluso crecieron. Entre enero y octubre, la industria recibió 2,57 millones de toneladas, un 0,2% más respecto al mismo periodo de 2024. El resto de regiones—Castilla y León, Cataluña, Andalucía, Asturias, Cantabria y Castilla-La Mancha— redujeron su volumen, lo que refuerza el contraste gallego: la producción se sostiene mientras la estructura productiva se derrumba. Este fenómeno confirma lo que ya denuncian organizaciones como el Sindicato Labrego Galego: concentración del sector, aumento del tamaño medio de las explotaciones, más animales por granja y desaparición acelerada de las pequeñas.

El litro de leche alcanzó en octubre en Galicia los 52,4 céntimos, frente a los 52,1 de septiembre. Aun así, continúa por debajo de la media española (53,5 céntimos). La brecha se amplía, y el caso de Asturias es significativo: allí el precio asciende a 54,7 céntimos, dos céntimos más por litro que en Galicia. El encarecimiento, lejos de aliviar la situación, agrava la desigualdad entre grandes explotaciones —que pueden absorber costes e invertir— y las pequeñas, que no logran sobrevivir pese a la subida.

Galicia se consolida como el gran motor lácteo de España, pero lo hace sobre un terreno que se hunde. El cierre continuo de granjas erosiona el tejido rural, reduce el reparto territorial de la actividad económica y deja la producción en manos de un número cada vez menor de explotaciones. La comunidad produce más que nunca, pero con menos granjas que nunca. Esa contradicción revela una crisis de fondo: la supervivencia del modelo agrario gallego tradicional ya no está garantizada.

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