Una pareja de ganaderos ha cargado con dureza contra la Junta de Castilla y León, en manos del Partido Popular, por el gasto de 240.000 euros de dinero público en la instalación de rampas para anfibios en pilos tradicionales de abastecimiento de agua en la provincia de León. La denuncia se ha difundido a través de un vídeo grabado en Murias de Paredes, en plena montaña leonesa, y se ha viralizado por el tono irónico y la indignación mostrada por los protagonistas.
El vídeo está grabado en el pilo de Casasola, en el puerto de La Magdalena, donde los ganaderos muestran una de las rampas colocadas dentro del depósito para facilitar que ranas y otros anfibios puedan acceder al agua y salir sin riesgo de ahogarse. Según explican, esta actuación no es un caso aislado, sino que forma parte de un proyecto más amplio que habría afectado a decenas de municipios de la provincia.
De acuerdo con su relato, la actuación se habría extendido a unos 58 ayuntamientos y cerca de 350 pilos, todos ellos modificados con el mismo sistema de rampas antideslizantes. Los ganaderos reconocen que la obra se ha ejecutado con esmero técnico, con superficies rayadas para evitar resbalones y con rampas diferenciadas de entrada y salida, pero cuestionan abiertamente la prioridad del gasto.
Durante la grabación, ironizan sobre la finalidad de la intervención, destinada a que los anfibios puedan beber agua en los pilos cuando, según recuerdan, la zona está rodeada de arroyos, manantiales y terrenos húmedos. Señalan que a escasos metros de muchos de estos puntos hay cursos de agua naturales y que, en épocas de lluvia o deshielo, el agua aflora con facilidad en todo el entorno.
Los ganaderos también critican que, mientras se destinan cientos de miles de euros a este tipo de proyectos medioambientales, el monte presenta un estado de abandono evidente. En el propio vídeo muestran zonas de abedular y matorral denso sin limpiar, alertando del riesgo de incendios forestales y lamentando que no se invierta en prevención ni en el mantenimiento del territorio rural.
Uno de los aspectos que más sarcasmo ha generado es la colocación de figuras de ranas de plástico sobre la rampa, que los protagonistas explican haber añadido ellos mismos a modo de burla, comparándolo con los huevos de pega que se colocan en los gallineros para que las gallinas se acostumbren a poner. Con este gesto, denuncian lo que consideran una desconexión absoluta entre las políticas medioambientales y la realidad del campo.
Los autores del vídeo insisten en que su denuncia no es una exageración ni una invención y aseguran que la actuación está respaldada por una orden oficial de subvención de la Junta de Castilla y León, que, según afirman, harán pública para acreditar el origen y el coste del proyecto.
La protesta se enmarca en un malestar creciente en el medio rural castellano y leonés, donde agricultores y ganaderos vienen denunciando desde hace años la falta de apoyo a la actividad productiva, el abandono de infraestructuras básicas y lo que consideran un uso ideológico de las políticas medioambientales. En este caso, la inversión en rampas para anfibios se ha convertido en símbolo de una gestión que, a juicio de los afectados, prioriza lo accesorio mientras ignora los problemas estructurales del campo.