Un grupo de inmigrantes que permanece en situación ilegal en la playa del Trampolín ha iniciado una protesta para reclamar asilo y evitar su retorno a Marruecos. Bajo el lema «Asilo, no comida«, varios de ellos se concentran desde el domingo con pancartas elaboradas de forma improvisada y banderas españolas, mientras aseguran que llevan dos días en huelga de hambre y que mantendrán el ayuno hasta obtener una solución que les permita permanecer en España.
La protesta tiene lugar en un enclave que se ha transformado durante las últimas semanas en un asentamiento en el que permanecen alrededor de un millar de personas. En la playa se han levantado ya más de 80 chabolas y refugios improvisados, una cifra que continúa creciendo a medida que sus ocupantes acondicionan espacios para resguardarse del sol y dormir junto al mar.
Los participantes, entre los que hay personas de distintas nacionalidades y ciudadanos marroquíes, reclaman poder acogerse a los mecanismos de protección internacional. Uno de ellos sostiene que los marroquíes que llegaron a Ceuta durante la entrada masiva de finales de julio deberían recibir el mismo trato que migrantes procedentes de otros países. “¿Por qué los otros países cogen el asilo y los marroquíes no?”, cuestiona.
La principal preocupación expresada por los manifestantes es la posibilidad de ser devueltos a Marruecos. Varios aseguran que no quieren regresar y alegan diferentes circunstancias personales. Uno de los participantes afirma que carece de vivienda y familiares en el país vecino: “No tengo casa en Marruecos, no tengo hermanos, ni familia, ni nada en Marruecos”, relata para justificar su intención de continuar en España.
Los promotores de la movilización aseguran que no han fijado una fecha para poner fin al ayuno. “Hasta que salga la solución”, responde uno de ellos al ser preguntado sobre cuánto tiempo están dispuestos a prolongarlo. Según su versión, la protesta comenzó inicialmente en el CETI y posteriormente se extendió hasta el asentamiento de la playa del Trampolín.
No obstante, el seguimiento de la huelga de hambre no sería generalizado. Los propios participantes admiten que algunas de las personas instaladas en la zona continúan alimentándose, especialmente los menores. Uno de ellos explica que mantienen el ayuno aquellos adultos “que pueden aguantar el hambre”. Desde Cruz Roja, responsable del reparto de alimentos, señalan además que hasta la tarde de este lunes “nadie” había rechazado el plato que se entrega en el enclave.
Mientras continúa la protesta, el asentamiento sigue consolidándose en la playa. Sus ocupantes aseguran llevar allí entre dos y tres semanas, dependiendo de la fecha en la que cada uno llegó a Ceuta. Uno de los entrevistados cifra en 17 días el tiempo que lleva en el lugar la mayoría de las personas instaladas, que continúan residiendo en las decenas de construcciones improvisadas levantadas junto al mar.