
Un inmigrante de origen marroquí con más de 150 móviles ha sido interceptado por los Mossos d’Esquadra cuando supuestamente se dirigía hacia el sur con la intención de sacar los dispositivos del país. La actuación policial se produjo tras detectar un camión en un polígono industrial cercano a la AP-7, donde agentes de paisano localizaron una mochila cargada con terminales de alta gama, además de tabletas y ordenadores portátiles.
La investigación adelantada por ElCaso.cat comenzó a raíz del aviso de una joven que denunció que su teléfono, sustraído días antes, aparecía en movimiento gracias a la geolocalización. El rastro del dispositivo, un iPhone de última generación, permitió activar varias patrullas hasta que los agentes ubicaron el vehículo en Castellbisbal, en la comarca del Vallès. Allí identificaron al conductor, un hombre de 51 años, que fue arrestado por un presunto delito de receptación.
Según explicó a la policía, un conocido le habría pagado para trasladar una bolsa con numerosos aparatos electrónicos hasta Marruecos. El detenido aseguró no saber el nombre de esa persona ni el origen de los dispositivos, una versión que los investigadores consideran poco creíble. Los teléfonos estaban empaquetados y etiquetados, y al menos cinco de ellos ya figuraban como robados en denuncias previas, aunque se prevé que el número aumente cuando finalicen las comprobaciones técnicas.
Fuentes policiales señalan que este tipo de envíos forman parte de un circuito ilegal bien estructurado. Los móviles sustraídos en Cataluña suelen agruparse en grandes lotes y viajar hacia el norte de África, donde se revenden por debajo del precio de mercado. Este negocio clandestino se alimenta de hurtos frecuentes en zonas urbanas y de la dificultad para recuperar los dispositivos una vez cruzan la frontera.
Los investigadores también recuerdan precedentes similares, como la localización en Marruecos de ordenadores robados en institutos catalanes que seguían a la venta con el logotipo oficial de la Generalidad. La falta de cooperación internacional en algunos casos y la elevada demanda de electrónica convierten este tráfico en una actividad muy lucrativa para las redes criminales.
Tras la detención, el camionero deberá pasar a disposición judicial mientras continúa el análisis de los terminales intervenidos para intentar devolverlos a sus propietarios y determinar si el arrestado tiene alguna relación directa con los robos que originaron la mercancía.