España se ha convertido en el principal puerto de entrada de inmigración ilegal en el continente europeo durante los primeros meses del año. Según datos combinados del Ministerio del Interior y ACNUR consultados por LA GACETA, acumula ya 5.720 entradas ilegales, una cifra que lo sitúa por delante de Italia (5.396), Grecia (5.351), la ruta de los Balcanes (930), Chipre (354) y Malta, que apenas registra una sola entrada en lo que va de año.
Mientras Italia consolida un descenso superior al 30% respecto al mismo periodo de 2025 y Grecia reduce sus cifras en más de un 40%, el retroceso español no obedece a una tendencia estructural. Al contrario; España lidera con claridad las estadísticas de ilegalidad en el continente europeo y acumula la mayor presión migratoria marítima y terrestre del primer trimestre.
Las nacionalidades confirman la diversidad de las rutas. En Italia predominan bangladesíes, argelinos y sudaneses; en Grecia, afganos, sudaneses y yemeníes; en los Balcanes, turcos, egipcios y afganos; y en Chipre, sirios y somalíes. En España, sin embargo, el perfil es predominantemente magrebí y subsahariano: argelinos y marroquíes copan las llegadas a la Península, mientras que gambianos y senegaleses lideran las entradas en Canarias. Todos estos datos, según estadísticas oficiales de ACNUR y FRONTEX a las que ha tenido acceso este medio.
La meteorología actúa de momento como principal freno en las costas españolas, pero los agentes consultados por LA GACETA advierten que con la llegada de la primavera las cifras podrían duplicarse. «Las condiciones del mar están conteniendo ahora mismo las pateras y cayucos, pero en cuanto mejoren las previsiones, volveremos a ver oleadas masivas», explican fuentes policiales. La presión no se limita al mar. Ceuta ya ha superado los 1.300 inmigrantes ilegales en lo que llevamos de año, ocho veces más que en el mismo periodo del año anterior, con intentos diarios de salto a la valla que mantienen en alerta permanente a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
España no sólo lidera en volumen, también lo hace en rutas activas. Según ACNUR, operan hasta 11 puntos de partida entre la costa mediterránea y la atlántica, con origen en todo el Sahel y el norte de África. Una red de presión migratoria que no da señales de remitir y que contrasta con el descenso consolidado de los socios mediterráneos.