Un grupo de inmigrantes marroquíes ha agredido con botellas de cristal y piedras al influencer Juan Ruiz y al vehículo con reporteros de LA GACETA en la playa del Trampolín, donde desde hace semanas se mantiene un asentamiento improvisado con miles de invasores. Durante la visita de este periódico a la zona, varios individuos increparon al creador de contenido, le lanzaron objetos y profirieron insultos y acusaciones de «racista» mientras trataba de grabar lo que sucedía en la playa.
El lanzamiento de piedras continuó incluso durante la entrevista concedida posteriormente a LA GACETA. «Me han tirado una piedra. Ahí está la piedra», señalaba Ruiz cuando, apenas unos segundos después, otro objeto volvió a caer en las inmediaciones. El ceutí asegura que estos episodios se han convertido en habituales cada vez que se aproxima con una cámara al Trampolín. «Nos tiran botellas de cristal, piedras, nos abuchean, nos insultan y nos graban», relata. Ruiz ya había denunciado públicamente durante las últimas semanas que recibe amenazas e insultos a raíz de los vídeos que publica sobre la situación en Ceuta.
La tensión obligó a los reporteros de este periódico a abandonar el interior del asentamiento después de que varios de sus ocupantes comenzaran a aproximarse y recriminarles que estuvieran grabando. El influencer asegura que cada vez encuentra más personas instaladas no sólo en el Trampolín, sino también en otras playas próximas, y señala la probable existencia de túneles.
Las imágenes difundidas durante las últimas semanas corroboran, al menos, que Ruiz lleva tiempo documentando lo que sucede en el Trampolín. Fue precisamente él quien grabó a principios de septiembre el polémico episodio de una cría de delfín manipulada por varias personas en esta misma playa, un suceso que posteriormente fue denunciado ante la Guardia Civil y generó peticiones para que se investigara lo ocurrido.
Durante la conversación con LA GACETA, Ruiz muestra también una mancha que asegura que corresponde a la sangre de un joven al que habrían cortado la muñeca tres días antes. «La realidad que tenemos es esta», lamenta.
Túneles y entradas por mar
El creador de contenido sostiene además que los asentamientos continúan creciendo y asegura que entre los vecinos circulan diferentes explicaciones sobre cómo podrían estar llegando nuevas personas a Ceuta. Una de ellas es la posible existencia de túneles todavía operativos conectados con Marruecos. Ruiz afirma asimismo que tendría conocimiento de movimientos de embarcaciones que trasladarían personas desde Marruecos hasta Ceuta y posteriormente desde la ciudad autónoma hacia la Península.
«El tránsito de esta gente entrando y saliendo es continuo», afirma. Ruiz asegura que esa información le habría sido trasladada por miembros de los cuerpos de seguridad y sitúa parte de esos movimientos en el entorno de la playa de Calamocarro. Se trata de afirmaciones testimoniales que requieren confirmación oficial.
Sus palabras llegan en un momento en el que ha vuelto a ponerse el foco sobre las posibles vías clandestinas de acceso a Ceuta. La existencia histórica de túneles vinculados al narcotráfico en el entorno fronterizo está documentada, pero que estén siendo utilizados actualmente para introducir personas constituye una hipótesis que debe diferenciarse de los hechos acreditados.
Denuncias sobre prostitución y explotación
Ruiz aborda también uno de los asuntos más graves que asegura haber conocido durante las últimas semanas: la posible existencia de prostitución y explotación sexual en diferentes puntos de la ciudad. El influencer afirma haber recibido información sobre movimientos frecuentes de mujeres desde asentamientos próximos al CETI y menciona específicamente una vivienda de Benzú en la que, según le habrían contado, existiría un tránsito continuado de mujeres.
El ceutí llega a asegurar que entre ellas podría haber menores y sostiene que algunas mujeres ejercerían la prostitución voluntariamente mientras otras podrían encontrarse sometidas a coacciones, amenazas o situaciones de dependencia a cambio de alojamiento, comida, dinero o drogas. Ruiz no aporta durante la entrevista pruebas que permitan acreditar estas acusaciones, por lo que deben entenderse como denuncias y testimonios pendientes de investigación, especialmente en lo relativo a posibles menores o víctimas de trata.
Ruiz también relata informaciones que asegura haber recibido sobre menores alojados en domicilios particulares, aunque reconoce que desconoce qué sucede dentro de esas viviendas. El creador de contenido reclama que las autoridades investiguen estos casos y advierte de que muchas situaciones que, según él, conocen vecinos y miembros de los cuerpos de seguridad apenas llegan a trascender fuera de Ceuta.
Mientras tanto, Ruiz asegura que continuará documentando lo que ocurre pese a las amenazas. Ante las cámaras de LA GACETA, volvió a comprobarlo personalmente: piedras, botellas, insultos y momentos de tensión acompañaron una nueva incursión en el Trampolín. Sus denuncias de amenazas no son nuevas: a principios de septiembre ya había relatado públicamente que tuvo que abandonar esta misma playa después de ser increpado mientras grababa y que temía por su integridad física.