El Gobierno ha reconocido las dificultades para conseguir que Marruecos colabore en las reagrupaciones familiares de los menores llegados a Ceuta y asume ya que buena parte de ellos terminará permaneciendo en España. La ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, ha admitido este lunes que Rabat no suele responder con fluidez a estos procedimientos y ha advertido sobre los niños llegados durante la invasión: «La mayoría se quieren quedar en España y se van a quedar».
La responsable de Infancia ha reconocido el problema durante una entrevista en la Cadena SER, cuando ha sido preguntada por las posibilidades de reagrupar con sus familias en Marruecos a los menores que entraron en la ciudad autónoma durante los días 30 y 31 de julio.
«No suele ser habitual que tengamos una respuesta fluida por parte de Marruecos y esto obviamente es un problema o es una dificultad a la hora de llevar a cabo la reagrupación», ha señalado Rego.
El reconocimiento llega después de semanas en las que el Ejecutivo ha defendido la cooperación con Rabat para gestionar las consecuencias de la invasión. Sin embargo, los propios datos del Ministerio de Juventud e Infancia muestran las dificultades que España arrastra desde hace años para lograr que Marruecos responda cuando se trata de menores.
Antes de la entrada masiva de finales de julio, España había tramitado 600 expedientes de reagrupación desde 2021. Según fuentes del Ministerio de Juventud e Infancia, Marruecos no había contestado a ninguno de ellos a fecha del pasado 15 de septiembre.
El problema alcanza incluso casos en los que existe voluntad de regresar. Rego ya explicó el pasado 11 de septiembre que hubo al menos un menor que quería volver con su familia y cuyos familiares también deseaban recibirlo, pero la operación no pudo completarse por la falta de respuesta y actuación de Marruecos.
Ahora el Ejecutivo se dispone a intentar el mismo procedimiento con los menores llegados durante la invasión. Rego ha asegurado que «en unos días» estarán terminados los primeros expedientes y que las solicitudes de reagrupación familiar se remitirán inmediatamente después. Falta culminar el informe del representante jurídico de cada menor antes de iniciar formalmente el procedimiento.
La ministra, sin embargo, ya anticipa que una parte importante de los niños permanecerá en territorio español.
«La mayoría de los menores se quieren quedar en España y se van a quedar porque hay una ley que les protege», ha afirmado. Rego ha defendido que la legislación española garantiza la protección de los menores con independencia de su nacionalidad u origen.
El procedimiento de reagrupación exige estudiar individualmente cada caso y comprobar, entre otros aspectos, que existe una estructura familiar adecuada y que el regreso responde al interés superior del menor. El propio Ministerio ha reconocido que estas comprobaciones requieren tiempo.
La situación añade todavía más presión al sistema de protección de Ceuta. Rego cifró el pasado 12 de septiembre en unos 2.100 los menores ya filiados que permanecían en la ciudad, de los cuales alrededor de 700 eran niñas, y reconoció además que todavía quedaban niños pendientes de identificar e incorporar al sistema.
El Gobierno pretende aliviar esa presión mediante traslados a la Península. Juventud e Infancia sostiene que ha habilitado 500 plazas y asegura haber remitido el 28 de agosto al Ejecutivo ceutí una propuesta para efectuar los desplazamientos. Rego ha responsabilizado este lunes al Gobierno de Juan Vivas de que la operación no haya avanzado y le ha reclamado que firme el acuerdo.
La gestión ha abierto un nuevo enfrentamiento entre ambas administraciones sobre quién debe hacerse cargo de los menores y cómo efectuar los traslados. Rego sostiene que Ceuta mantiene las competencias de acogida y debe dar una respuesta inmediata a quienes continúan fuera de los recursos habilitados, mientras el Estado asume la tarea de facilitar la descongestión de la ciudad.
En paralelo, permanece abierta la incógnita sobre cuántos menores podrán regresar realmente a Marruecos. El precedente de los 600 expedientes enviados desde 2021 sin respuesta ha llevado al propio Ministerio de Infancia a reconocer sus dudas sobre que Rabat vaya a facilitar ahora los nuevos procedimientos.
La admisión de Rego pone así el foco sobre uno de los puntos débiles de la gestión posterior a la invasión: España puede iniciar los expedientes para localizar a las familias y estudiar el regreso de los menores, pero necesita la colaboración de las autoridades marroquíes para completar las reagrupaciones.
Mientras Rabat mantiene ese historial de falta de respuesta, el Gobierno español ya da por hecho que muchos de los menores llegados a Ceuta no regresarán. «La mayoría se va a quedar», ha sentenciado la ministra.