Un grupo de inmigrantes ilegales marroquíes que accedió a Ceuta el pasado 30 de julio ha vuelto a protagonizar un episodio de violencia en la ciudad autónoma. Durante la madrugada de este lunes, 7 de septiembre, iniciaron un incendio en un asentamiento irregular situado en la zona del Arroyo de las Bombas, en la barriada del Príncipe, y apedrearon a los bomberos cuando estos llegaron a sofocarlo.
Según fuentes policiales, las llamas afectaron a enseres y restos acumulados en uno de los campamentos improvisados que persisten en zonas de monte más de un mes después de la entrada masiva. El Servicio de Extinción de Incendios y Salvamento (SEIS) se desplazó al lugar para controlar el fuego. Al llegar, decenas de personas lanzaron piedras contra los efectivos y contra las patrullas de la Guardia Civil que acudían a protegerlos.
Un agente de la Benemérita resultó herido en el hombro al ser alcanzado por una piedra. El vehículo oficial también sufrió daños en el techo. Los bomberos no registraron heridos físicos, aunque la agresión dificultó las labores de extinción. De momento no hay detenidos ni identificados por el lanzamiento de piedras.
La quema no fue un hecho aislado. Esa misma noche se produjeron varios incendios intencionados en distintos puntos de Ceuta: tres vehículos calcinados —en el Polígono, cerca del Imserso; en Hadú; y en la zona de Cría Caballar—, varios contenedores y nuevos fuegos en asentamientos de inmigrantes en el monte. Fuentes policiales y del propio servicio de bomberos coinciden en que se trató de «quemas intencionadas».
El incidente se suma a una cadena de altercados. La noche anterior, 21 inmigrantes marroquíes fueron detenidos por apedrear a una patrulla militar y a agentes de la Guardia Civil en las inmediaciones de la playa del Trampolín, donde siguen concentrados cientos de los que permanecen en la ciudad. También se registraron peleas entre los propios inmigrantes.
Vecinos y sindicatos de emergencias llevan semanas denunciando el aumento de llamadas al 112, la hostilidad hacia los servicios públicos y el riesgo de que los fuegos en los asentamientos se descontrolen en zona forestal. Esta madrugada ha sido calificada por medios locales como una de las peores noches de vandalismo desde finales de julio.
La Delegación del Gobierno y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad investigan la autoría de los incendios y de las agresiones. Hasta ahora no se ha informado de identificaciones concretas en el apedreamiento a bomberos y Guardia Civil de esta madrugada.