«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Los agentes tuvieron que contener avalanchas durante la operación en el Muelle de Poniente

JUPOL desmonta las cifras de Interior en el caótico traslado de Ceuta: el Gobierno habla de 170 policías y el sindicato asegura que no llegaban a cien

Traslado de inmigrantes ilegales en Ceuta.

El traslado de miles de inmigrantes desde las playas de Benítez y El Trampolín hasta el nuevo campamento del Muelle de Poniente ha dejado este viernes escenas de caos en Ceuta y una nueva discrepancia entre el Ministerio del Interior y los sindicatos policiales sobre los efectivos desplegados para afrontar la crisis.

La Delegación del Gobierno asegura que el dispositivo movilizado para la operación estaba integrado por 170 agentes de la Policía Nacional y otros 70 efectivos de la Guardia Civil, principalmente del Grupo de Reserva y Seguridad (GRS). En total, 240 miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, apoyados además por drones.

Sin embargo, JUPOL contradice las cifras oficiales. El sindicato policial asegura que el número de policías nacionales desplegados sobre el terreno «no llega ni al centenar», según recoge El Pueblo de Ceuta, y vincula el desorden registrado durante las primeras horas precisamente con la insuficiencia de efectivos.

La diferencia no es menor. Entre la cifra proporcionada por el Gobierno y la estimación del sindicato existe un desfase de más de 70 policías nacionales. Y las imágenes del comienzo del operativo muestran las dificultades que tuvieron los agentes para contener a los miles de inmigrantes que trataban de alcanzar las nuevas instalaciones.

La operación comenzó alrededor de las 6.30 horas de este viernes, inicialmente con efectivos de la Guardia Civil encargados de agrupar y conducir a los inmigrantes. Según Europa Press, fue necesario posteriormente el refuerzo de la Policía Nacional para detener a la multitud que había comenzado a correr.

El dispositivo terminó desbordado en distintos momentos. Miles de personas comenzaron a avanzar desde los asentamientos y se produjeron carreras, avalanchas y cargas policiales. Los agentes tuvieron que formar cordones para tratar de embolsar a los inmigrantes y organizar su acceso por grupos.

La Policía llegó a emplear material antidisturbios para contener a la multitud. Medios desplazados sobre el terreno documentaron cargas y el uso de pelotas de goma, mientras que otros informaron de disparos al aire efectuados durante los momentos de mayor tensión.

Uno de los principales problemas era conocido antes de comenzar la operación: no había plazas para todos. El dispositivo instalado en el puerto dispone de alrededor de 1.700 plazas, mientras miles de inmigrantes permanecían entre Benítez y El Trampolín.

La perspectiva de quedarse fuera provocó que muchos intentaran adelantarse para conseguir sitio. Incluso durante las horas anteriores al traslado se había detectado la llegada a las playas de inmigrantes que permanecían en otros lugares de Ceuta después de recibir mensajes en sus teléfonos informándoles del movimiento hacia el puerto.

La situación obligó también a los agentes a localizar y sacar a menores de entre la multitud para evitar que quedaran atrapados en las avalanchas. Los menores no podían ser alojados junto a los adultos en el nuevo dispositivo y debían quedar bajo los recursos correspondientes de protección.

La versión de JUPOL introduce ahora un interrogante sobre la planificación policial de una operación que el Gobierno conocía con antelación y que afectaba a miles de personas. La cuestión es determinar si los 170 policías anunciados por Delegación del Gobierno estaban físicamente desplegados desde el comienzo del operativo o si esa cifra incluye efectivos incorporados posteriormente y destinados a otros puntos.

La discrepancia se produce además después de semanas de quejas de los sindicatos policiales por la presión que soportan las plantillas de Ceuta desde la invasión de finales de julio. Las organizaciones de agentes han denunciado reiteradamente la necesidad de reforzar las unidades y han advertido del impacto que los dispositivos extraordinarios están teniendo sobre el servicio ordinario en las barriadas.

La crisis abierta tras la entrada masiva desde Marruecos ha obligado a mantener dispositivos permanentes en instalaciones de acogida, asentamientos y otros puntos de la ciudad, al tiempo que Policía Nacional y Guardia Civil continúan desarrollando sus funciones habituales.

El Gobierno, por su parte, presenta el operativo de este viernes como el mayor traslado organizado desde el comienzo de la crisis y defiende la movilización de los 240 efectivos anunciados.

La versión oficial choca, sin embargo, con la ofrecida por JUPOL. Mientras Interior sostiene que participaron 170 policías nacionales, el sindicato asegura que no llegaban a cien. Una diferencia de más de 70 agentes en un dispositivo que terminó necesitando refuerzos para contener las carreras y avalanchas registradas durante las primeras horas.

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