Continúa en la Audiencia Nacional el juicio a Yassine Kanjaa, el terrorista islamista que en enero de 2023 asesinó al sacristán de la Iglesia de Nuestra Señora de la Palma Diego Valencia y dejó varios heridos. La Fiscalía reclama una condena de 50 años de cárcel. En concreto, el Ministerio Público pide que sea condenado a 25 años de cárcel por un delito de asesinato terrorista, 15 años por otro delito de asesinato terrorista en grado de tentativa y 10 años por un delito de lesiones terroristas.
La acusación popular ejercida por VOX recuerda que se trata de un inmigrante ilegal con orden de expulsión que seguía viviendo en Algeciras y que trató de asesinar a un sacerdote en la iglesia de San Isidro y dejó otro herido. «Nos encontramos ante tres delitos, el de asesinato, asesinato en tentativa y lesiones, todos bajo el prisma de terrorismo. El inmigrante marroquí ilegal mostraba unos signos muy importantes de radicalización. Los policías nacionales y otras pruebas así lo ratifican. Nosotros estamos defendiendo la petición de prisión permanente revisable«, afirma la vicesecretaria jurídica de VOX, Marta Castro.
«Queremos que en cuanto cumpla los dos tercios que impone la ley pueda ser expulsado a su país y que acabe cumpliendo las penas que se le impongan en su país. No podemos dejar que la inmigración ilegal sea uno de los cauces de entrada del yihadismo y del terrorismo, que España se convierta en su base de operaciones», agrega. Así, asevera que el control de la inmigración ilegal beneficiará la seguridad en los barrios, la seguridad de nuestras mujeres, la seguridad en general y además el mercado de trabajo, «y evitará que terroristas cumplan con una actividad delictiva».
El fiscal relata que el 25 de enero de 2023, sobre las 18.30 horas, Kanjaa entró en la iglesia de San Isidro, situada en la plaza del mismo nombre, de la ciudad de Algeciras (Cádiz), y allí increpó a una persona que se encontraba en su interior, diciéndole: «¿Por qué crees en una escayola?», mientras señalaba una imagen de la Virgen. «Después cogió una Biblia y la golpeó contra un banco. Yassine salió de la iglesia sobre las 18.45 horas gritando ‘El mundo se va a acabar’ y ‘Allah’», apunta la Fiscalía, que señala que después se dirigió a su casa, apagó su teléfono móvil y cogió «un machete de grandes dimensiones que guardaba habitualmente bajo su cama».
Sobre las 19.00 horas, en la calle Cristóbal Colón, se cruzó con un hombre y le propinó un golpe a la altura de la ceja derecha, rompiéndole las gafas. «Luego le golpeó en el hombro y en el pecho mientras le gritaba ‘Tú trabajas para la magia’ y le enseñó el machete que llevaba bajo sus ropas», indica el escrito.
Un cuarto de hora después, según la Fiscalía, Kanjaa regresó a la iglesia de San Isidro y entró blandiendo el machete. «En ese momento se estaba celebrando misa, a la que asistían unas diez personas. Yassin se dirigió al altar y el sacerdote que oficiaba la misa intentó salir por el pasillo central de la iglesia. Yassine le persiguió y le golpeó, provocando que éste cayese al suelo en el mismo pasillo», explica el escrito.
Según describe el fiscal, Kanjaa le asestó con fuerza un golpe con el machete en la nuca. A continuación, salió de la iglesia de San Isidro y se dirigió a la iglesia de Nuestra Señora de la Palma, en la Plaza Alta, separadas por unos 200 metros. Entró a las 19.28 horas en el patio del templo, donde se encontraba el sacristán. «Yassine se fue hacia él y comenzó a agredirle con el machete», relata la Fiscalía, que explica que el religioso intentó protegerse con una silla y salió del patio de la iglesia a la Plaza Alta, mientras Yassine le perseguía y le golpeaba con el arma. El sacristán cayó al suelo en mitad de la plaza. Kanjaa «se dirigió a él y le ocasionó (…) las lesiones que le produjeron la muerte», señala.
«Yassine fue entonces hacia el Santuario Nuestra Señora de Europa situado en la misma Plaza Alta y golpeó reiteradamente la puerta, que se encontraba cerrada. Después continuó por la calle Murillo, hasta el denominado Mirador del Muro. Durante este trayecto blandió el machete. Finalmente dejó en este lugar el machete en el suelo y se arrodilló, momento en el que fue detenido por agentes de la Policía Local de Algeciras que habían acudido al lugar, alertados por los testigos que presenciaron los hechos anteriores», concluye.