La alta velocidad ferroviaria en España registró en el primer trimestre de 2026 su primera caída de viajeros fuera de los años de pandemia, en un contexto marcado por incidencias operativas, cortes de líneas estratégicas y sobre todo, por un deterioro de la confianza de los usuarios tras el accidente de Adamuz. Según los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística adelantados por VozPópuli, el sistema acumuló entre enero y marzo 7,9 millones de pasajeros, un 21,3% menos que en el mismo periodo del año anterior.
El retroceso rompe una década de crecimiento prácticamente ininterrumpido en la red de alta velocidad española, que había pasado de transportar 4,3 millones de viajeros en el primer trimestre de 2015 a superar los 10 millones en 2025. La única excepción hasta ahora había sido el periodo comprendido entre 2020 y 2021, condicionado por las restricciones sanitarias y las limitaciones a la movilidad derivadas de la pandemia.
Tras aquella etapa, el mercado ferroviario experimentó una rápida recuperación impulsada por la liberalización del sector y la entrada de nuevos operadores como Ouigo e Iryo. La competencia tarifaria, el aumento de frecuencias y el desarrollo de servicios de bajo coste consolidaron al tren como una de las principales alternativas de movilidad entre grandes ciudades españolas.
Sin embargo, el primer trimestre de 2026 estuvo marcado por diversas incidencias que afectaron a corredores estratégicos. Uno de los episodios de mayor impacto se produjo en la conexión entre Madrid y Málaga, afectada por el accidente ferroviario de Adamuz que obligó a interrumpir parcialmente la circulación desde comienzos de febrero hasta finales de abril.
Durante ese periodo, operadores como Iryo y Ouigo suspendieron parte de sus servicios, mientras Renfe mantuvo conexiones parciales con transbordos por carretera en algunos trayectos andaluces. Las incidencias también alcanzaron al eje Madrid-Sevilla y otras conexiones del sur peninsular, con retrasos recurrentes, obras y modificaciones operativas.
El deterioro de la red coincidió además con el frenazo del modelo ferroviario de bajo coste en el corredor Madrid-Barcelona. Renfe retiró en septiembre de 2025 los servicios AVLO operados con trenes Talgo S-106 tras detectarse problemas técnicos, circunstancia que ya había provocado una caída de pasajeros en esa línea durante el pasado ejercicio.
La pérdida de usuarios ferroviarios se produjo paralelamente a un incremento de la demanda en otros medios de transporte. Las rutas nacionales de autobús superaron los 4,6 millones de viajeros en el trimestre, mientras el transporte aéreo interior alcanzó 10,4 millones de pasajeros, con una caída limitada al 1,5 % respecto al mismo periodo de 2025.