
La CDU quiere asegurar los ministerios de Economía, Finanzas y Asuntos Exteriores en un Gobierno negro-rojo con los socialistas. El SPD podría conservar el Ministerio del Interior, que seguiría en manos de Nancy Faeser para dotar de «estabilidad» a la coalición.
El líder de la CDU, Friedrich Merz, dijo este lunes que quiere formar un Gobierno lo antes posible con los socialistas. «Estoy decidido a mantener conversaciones constructivas, buenas y rápidas con los socialdemócratas», aseveró Merz, quien confía en poder tener un nuevo Gobierno de coalición «en torno a Semana Santa» o a finales de abril.
La CDU no contempla otra opción que no sea una gran pacto con los socialistas para mantener el «consenso europeísta» y las «políticas templadas». «No trabajamos con un partido que es xenófobo», dijo en enero Merz, sobre Alternativa para Alemania (AfD), formación que logró duplicar su apoyo en comparación con las elecciones federales anteriores (hasta un histórico segundo puesto con el 20,8% de los votos).
En todos los estados del este AfD se situó por encima del 30%. En Turingia, por ejemplo, logró un 38,6% y en Sajonia, un 37,3%. «Somos el único partido que pone en primer lugar los intereses de su propio país y de sus propios ciudadanos. Los partidos tradicionales, desde la CDU hasta la coalición del semáforo, están pagando el precio de políticas que están muy alejadas de la gente y que desprecian a su propio país», aseveraron desde AfD.
La formación soberanista recuerda que la mayoría de los alemanes votaron por un cambio político entre la CDU y la AfD: «Defendemos unas fronteras protegidas, una política energética sin histeria climática, una política educativa sin ideología…», insiste. «Somos el doble de fuertes que la CDU en el este y hemos logrado avances increíbles en el oeste. Eso es lo que ocurre cuando un partido es bombardeado con una campaña tras otra de desprestigio y nuestros votantes son insultados».