
La empresa JCDecaux, que gestiona los soportes publicitarios del Metro de Madrid, ha instalado en estaciones de la red carteles de la firma NEXO Asesoría Educativa que llaman a traer familiares a España mediante el visado de estudios. El anuncio, visible en espacios de gran tránsito, usa el lema «Le echas de menos, diles que vengan…» y añade: «Trae a tus familiares a España, con el visado de estudios». En la parte inferior resume la propuesta: «Vive, estudia y trabaja en España».
La campaña no es institucional. NEXO es una empresa privada que vende asesoramiento para tramitar visados y estancias por estudios. El cartel muestra a jóvenes con camisetas que evocan Perú, Colombia y México, junto a banderas de España, y ofrece «asesoría educativa gratis», un código QR y teléfonos de contacto. El mensaje se dirige a personas que ya están en el país para que convengan a sus familiares a entrar por la vía académica.
Esa vía es legal. El visado de estudios permite residir en España mientras se cursa una formación y, en determinadas condiciones, trabajar. El anuncio no habla de asilo ni de entrada irregular; vende un trámite regulado. El enfoque político del asunto no está en la letra pequeña del visado, sino en quién cede el espacio público para difundirlo a gran escala.
Metro de Madrid, empresa pública de la Comunidad de Madrid, tiene adjudicado a JCDecaux el contrato de explotación de la publicidad en sus estaciones. La concesionaria comercializa los soportes y cobra a los anunciantes. Metro, no obstante, se reserva la revisión de contenidos y puede exigir la retirada de un anuncio. En la práctica, el cartel sólo puede estar ahí porque el marco que fija la empresa pública —y, por tanto, el Gobierno regional que la tutela— lo permite.
La Comunidad de Madrid no ha firmado el texto del anuncio ni figura como anunciante. Tampoco ha lanzado una campaña propia invitando a «traer inmigrantes de forma masiva». Lo que sí ha hecho es mantener un modelo de concesión en el que un operador privado alquila metros cuadrados de estaciones públicas a empresas que promueven, de forma explícita, la reagrupación familiar a través del visado de estudios. Quien paga el espacio es NEXO; quien lo pone a la venta es JCDecaux; quien es dueña del recinto y del contrato es Metro de Madrid.
Esa cadena es la que explica que el cartel esté en el andén. El debate que abre no es si el visado de estudios existe —existe—, sino si una administración que controla el suburbano debe o no aceptar, en sus estaciones, publicidad comercial que anima a usar esa figura para traer familiares a España.