
La entrada de VOX en el nuevo Gobierno de Andalucía ha frenado los planes para implantar una tasa turística en la región, una medida reclamada por los alcaldes de las ocho capitales andaluzas, siete de ellos del PP y uno del PSOE. El rechazo frontal de la formación de Santiago Abascal al nuevo gravamen y el nombramiento de Manuel Gavira al frente de la Consejería de Turismo alejan la posibilidad de que los ayuntamientos puedan comenzar a cobrarlo a corto plazo.
Los regidores de Sevilla, Córdoba, Granada, Málaga, Cádiz, Huelva y Almería, todos del PP, y el de Jaén, del PSOE, habían reclamado de forma unánime a la Junta que permitiera la creación de la tasa. Su objetivo era que cada municipio pudiera decidir libremente si aplicaba un recargo a las pernoctaciones turísticas y destinar la recaudación a sufragar los servicios públicos vinculados a la llegada de visitantes.
Hasta ahora, el consejero de Turismo, Arturo Bernal, se había opuesto a la medida. Sin embargo, el presidente de la Junta, Juanma Moreno, había abierto la puerta a estudiar una fórmula que concediera a los ayuntamientos capacidad para decidir sobre la implantación del gravamen.
Esta posibilidad había generado expectativas entre los consistorios, que confiaban en poder aprobar la tasa turística durante el próximo año, coincidiendo con la celebración de las elecciones municipales. La incorporación de VOX al Ejecutivo autonómico ha alterado esos planes.
La formación ha mantenido una posición contraria a la creación de nuevos impuestos sobre la actividad turística. El nombramiento de Gavira como responsable de Turismo refuerza ahora esa postura dentro del Gobierno andaluz y retrasa las aspiraciones de los alcaldes para comenzar a cobrar el nuevo gravamen.