El Gobierno recibió varias advertencias de la Guardia Civil sobre el fuerte incremento de la presión migratoria en Ceuta y Melilla semanas antes de la entrada masiva del 30 de julio. Dos informes remitidos los días 7 y 14 de julio reflejaban que los intentos de entrada ilegal por las fronteras de las dos ciudades autónomas se habían disparado desde comienzos de mes, llegando a registrar incrementos de hasta el 900% respecto a determinadas jornadas anteriores, según la documentación publicada este miércoles.
Los datos muestran que el 6 de julio se había registrado un sólo intento de salto, mientras que el día 11 se contabilizaron diez y el 12 otros nueve. En otros días anteriores las cifras oscilaban entre uno, dos, cuatro, cinco o seis intentos, según informa Libertad Digital.
El porcentaje del 900% responde, por tanto, a la comparación entre jornadas concretas con volúmenes absolutos reducidos, pero la sucesión de registros mostraba una tendencia clara de aumento de la presión sobre la frontera varias semanas antes de la crisis.
La Guardia Civil pidió refuerzos el 8 de julio
Los informes no fueron las únicas advertencias. El 8 de julio, la Guardia Civil remitió además una nota en la que anticipaba un «previsible incremento de la presión migratoria» sobre Ceuta y Melilla y reclamaba al Gobierno más medios para hacer frente a la situación.
El Instituto Armado alertaba de que la diferente respuesta jurídica aplicada a quienes trataban de acceder por tierra y a quienes lo hacían por mar podía generar un «efecto llamada» hacia las entradas a nado.
La Guardia Civil señalaba además que esta modalidad presentaba una elevada dificultad para su detección e interceptación temprana y advertía de que podían sustituirse progresivamente los intentos a través de las vallas por entradas marítimas desde zonas próximas a la frontera.
Más agentes, vigilancia marítima y sistemas de detección
Ante ese escenario, la nota reclamaba medidas concretas. Entre ellas figuraba el refuerzo del Servicio Marítimo Provincial de Ceuta mediante comisiones de servicio, así como aumentar los efectivos del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas —GEAS— en Melilla.
La Guardia Civil solicitaba igualmente potenciar los sistemas tecnológicos de vigilancia costera y detección temprana para anticipar los intentos de entrada irregular y facilitar la coordinación con las autoridades marroquíes.
También proponía modificar la Ley de Extranjería para permitir aplicar expresamente el rechazo en frontera a cualquier entrada irregular en Ceuta y Melilla realizada fuera de los pasos habilitados, independientemente de que se produjera por vía terrestre o marítima, garantizando al mismo tiempo el cumplimiento de las obligaciones internacionales de España.
Las advertencias se acumularon antes del 30 de julio
Estos documentos se suman a los avisos del CNI conocidos tras la desclasificación de información relativa a la crisis. Los servicios de inteligencia españoles advirtieron el 29 de julio, un día antes de la entrada masiva, de convocatorias difundidas en redes sociales para intentar acceder a Ceuta coincidiendo con la Fiesta del Trono marroquí. Reuters confirmó posteriormente que estos avisos fueron trasladados tanto a autoridades españolas como marroquíes.
La documentación conocida durante las últimas semanas ha generado un intenso debate político sobre qué información manejaba el Ejecutivo y si las advertencias existentes eran suficientes para prever una crisis de semejante magnitud.
El Gobierno ha defendido que ninguno de los informes anticipó con precisión el volumen extraordinario de la entrada del 30 de julio. La oposición, por el contrario, sostiene que la acumulación de señales debería haber provocado un refuerzo mucho mayor de la frontera.
Lo que ahora acreditan los nuevos datos es que desde comienzos de julio la Guardia Civil ya había detectado una escalada significativa de los intentos de entrada y había pedido expresamente más efectivos y mejores medios de vigilancia.
Semanas después, más de 70.000 personas intentaron acceder a Ceuta durante la crisis del 30 de julio, en el episodio migratorio más grave sufrido por la ciudad autónoma en los últimos años.