
La Guardia Civil alerta de la «vulnerabilidad extrema» que presenta en estos momentos el perímetro fronterizo de Ceuta, donde el deterioro causado por las últimas borrascas ha dejado varios tramos de la doble valla desprendidos y ha convertido el espigón de El Tarajal en un punto «fácilmente franqueable» a pie.
Según fuentes del Instituto Armado, un grupo de ocho inmigrantes subsaharianos y magrebíes logró entrar en la ciudad autónoma en las últimas horas. Unos lo hicieron a nado y otros saltando la valla, aprovechando la escasa visibilidad por el mal tiempo y sin ser detectados por las cámaras de seguridad. Los subsaharianos, procedentes de Sudán, se dirigieron directamente al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI). Los cuatro de origen magrebí accedieron bordeando los espigones fronterizos.
Acorde a la descripción de los hechos, las entradas se produjeron por distintas zonas de los 8,2 kilómetros de frontera terrestre. «La situación es de vulnerabilidad extrema. El vallado está colapsado y cualquier brecha puede ser aprovechada de inmediato», han señalado. La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) ya había advertido previamente que el doble vallado es «claramente vulnerable», ya que los inmigrantes consiguen saltarlo en menos de un minuto, «lo que deja sin margen de reacción a los agentes y convierte la infraestructura en ineficaz como elemento de contención».
Los datos oficiales confirman el agravamiento de la presión migratoria. En lo que va de año ya se han registrado más de 1.600 entradas ilegales en Ceuta, frente a las 266 contabilizadas por estas mismas fechas el año pasado. La ciudad recibe actualmente seis veces más inmigración ilegal que en 2025. Sólo en enero y febrero superó las 1.200 entradas, ocho veces más que en el mismo periodo anterior.
Desde la Guardia Civil alertan además de que el deterioro del vallado, sumado a la acumulación de casi 1.000 subsaharianos en la bolsa migratoria al otro lado de la frontera, crea un escenario de riesgo elevado. «Al otro lado hay una amenaza que no para de aumentar. Con la valla dañada, un intento masivo podría desbordar completamente el dispositivo de vigilancia», han indicado.
Uno de los puntos más críticos es el espigón de El Tarajal. Tras las últimas borrascas, el oleaje y la erosión han dejado al descubierto tramos de sedimentos de tierra que se han unido a la estructura, formando un paso prácticamente sin obstáculos. Una fotografía obtenida por LA GACETA a través de fuentes policiales muestra cómo bastaría con superar los controles marroquíes —que en estos momentos son inexistentes— y caminar hasta el espigón para acceder a territorio español sin necesidad de entrar al agua. «El espigón se ha convertido en fácilmente franqueable. Los inmigrantes lo están aprovechando ya y la tendencia es que lo sigan haciendo cada vez más», advierten las mismas fuentes.
Los agentes destacan que la combinación de factores —vallado desprendido en varios tramos, espigones vulnerables y ausencia de colaboración efectiva por parte de Marruecos— genera una permeabilidad sin precedentes en la frontera. «No se trata de incidentes aislados. La presión es constante y las tácticas de los grupos se adaptan rápidamente a las debilidades que detectan«, explican. Desde la Guardia Civil se insiste en que la capacidad de respuesta está al límite. La saturación del CETI complica aún más la gestión, mientras que los efectivos deben repartirse entre múltiples puntos críticos cada vez que se produce un episodio de mal tiempo. «Estamos ante una vulnerabilidad extrema que no para de aumentar, mientras la bolsa de inmigrantes al otro lado sigue creciendo. La frontera ceutí necesita una intervención inmediata para recuperar su capacidad de contención», concluyen las fuentes consultadas.