
Los datos del último informe quincenal del Ministerio del Interior, cruzados con las estadísticas oficiales de FRONTEX, demuestran que el aparente descenso de la inmigración ilegal en España es en realidad un cambio de rutas que concentra la presión en los puntos más sensibles de la frontera sur peninsular.
Entre el 1 de enero y el 15 de junio han llegado a España 10.701 inmigrantes ilegales por vía marítima y terrestre. Esta cifra global es inferior a la registrada en el mismo periodo del año pasado, pero el análisis detallado por rutas muestra que la reducción se debe casi exclusivamente al fuerte retroceso en Canarias, mientras que en Ceuta, Melilla, Península y Baleares la presión se ha disparado de forma alarmante.
El caso más preocupante es el de Ceuta. Las entradas ilegales por la frontera terrestre se han multiplicado por más de tres respecto al año anterior. En los primeros cinco meses y medio del año han accedido de forma ilegal por tierra 2.493 inmigrantes, frente a las 791 del mismo periodo del año pasado. Esto supone un incremento del 215,2%. Ceuta y Melilla suman en conjunto 2.586 inmigrantes ilegales por vía terrestre, un 201,4% más que hace un año.
Este aluvión coincide plenamente con la evolución de la ruta que afecta directamente a la Península y Baleares. Según los datos de FRONTEX correspondientes a enero-mayo, esta ruta registró 7.054 cruces ilegales. Las nacionalidades mayoritarias son claramente magrebíes y del Sahel: Argelia lidera con 2.794 inmigrantes, seguida de Marruecos con 1.454, Sudán con 663 y Mali con 412. Argelia y Marruecos concentran por sí solas más de 4.200 de los 7.054 casos detectados. Estos perfiles coinciden con los que están protagonizando el incremento explosivo de entradas terrestres en Ceuta y con los que ya han generado problemas documentados de seguridad y multirreincidencia en distintas zonas de la Península.
En la Península las llegadas ilegales por vía marítima también se mantienen al alza. Han entrado 2.651 inmigrantes ilegales por vía marítima entre enero y mediados de junio, un 14,66% más que el año anterior. Si se suman las llegadas a la Península y Baleares, el total marítimo alcanza las 4.833 accesos por la vía de la ilegalidad, un 5,4 por ciento más que el año pasado. En Baleares, pese a una ligera reducción, el volumen sigue siendo muy elevado y se sitúa en niveles históricamente altos para el archipiélago, que ya cerró el año pasado con cifras récord en esta ruta.
La única gran reducción se concentra en Canarias. Sin embargo, esta bajada no compensa el desplazamiento de los flujos hacia rutas más cercanas al continente europeo. La presión se está desplazando hacia el Mediterráneo y hacia Ceuta, lo que indica que las mafias están adaptando sus rutas ante los controles en el Atlántico, pero sin reducir el volumen global de personas que intentan alcanzar territorio español.
Fuentes de la Comisaría General de Extranjería y Fronteras (CGEF) de la Policía Nacional consultadas por LA GACETA advierten que este cambio de patrón genera una presión creciente sobre territorios donde la gestión de las consecuencias resulta más compleja. Ceuta y la Península están más cerca de los principales centros de población y servicios públicos, y los perfiles mayoritariamente argelinos, marroquíes y sudaneses que están llegando por esta ruta coinciden con los que ya han protagonizado numerosos incidentes de seguridad en los últimos meses. La redistribución de las rutas no reduce la carga global sobre España, simplemente la traslada a puntos donde el impacto en seguridad ciudadana, recursos de acogida y control fronterizo es más directo e inmediato.