La Policía Municipal ha reforzado el dispositivo habitual de Semana Grande
La inmigración masiva colapsa las fiestas de Bilbao: más de una hora de espera para denunciar robos de móviles en la primera noche
La inmigración masiva colapsa las fiestas de Bilbao: más de una hora de espera para denunciar robos de móviles en la primera noche
Ertzaintza. Redes sociales
Por Unai Cano
24 de agosto de 2026

La Semana Grande de Bilbao ha comenzado con miles de personas llenando las calles y las casetas de la capital vizcaína, pero también con los primeros robos aprovechando las grandes aglomeraciones. Los teléfonos móviles se han convertido de nuevo en uno de los principales objetivos de grupos —mayoría extranjeros— que se mezclan entre los asistentes y actúan especialmente durante las horas de mayor concentración de público.

La Policía Municipal ha reforzado el dispositivo habitual de Semana Grande y ha instalado nuevamente una oficina provisional en los bajos del Ayuntamiento, muy próxima al recinto festivo. Durante la madrugada, numerosas personas acudieron hasta este punto para denunciar la desaparición de teléfonos, documentación y otros objetos personales.

Entre las afectadas se encontraba Izaro Presa, que sobre las tres de la madrugada aguardaba visiblemente emocionada para presentar una denuncia. Era su primera Semana Grande y acababa de perder un teléfono que había comprado recientemente después de ahorrar durante meses. La joven descubrió el robo cuando comprobó que alguien había abierto su bolso sin que ella se percatara.

Los agentes señalan que este tipo de hurtos se repite cada año y que los delincuentes buscan principalmente dispositivos de última generación. Durante la noche se detectó una actividad especialmente intensa en las inmediaciones de las casetas Pinpilinpauxa y Trikimailu. Según explicaron fuentes policiales, en algunos casos no se trataría de individuos actuando por separado, sino de varias personas coordinadas que se entregan rápidamente entre ellas los objetos sustraídos, dificultando identificar a quien realizó inicialmente el robo.

Las experiencias se repetían entre quienes aguardaban para denunciar. Itziar descubrió que le faltaba el teléfono al notar que su bolso pesaba menos, mientras que Bárbara perdió, además del móvil, el DNI que llevaba dentro de la propia funda. Entre los asistentes circulaban descripciones y sospechas sobre posibles autores, aunque sin datos suficientemente precisos para poder identificarlos.

La acumulación de afectados provocó además largas esperas en la dependencia policial habilitada para las fiestas. Algunas personas aseguraban llevar cerca de dos horas aguardando para formalizar su denuncia. Y la previsión de los agentes era que la actividad aumentase conforme avanzase la madrugada, cuando el consumo de alcohol y las grandes concentraciones de personas facilitan todavía más que los ladrones puedan actuar sin ser detectados.

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