La tenencia de armas blancas en Vitoria va en aumento y se ha convertido en un fenómeno cada vez más visible en las calles de la capital alavesa. A pesar de las restricciones legales, cada semana la Ertzaintza y la Policía Local retiran varias navajas, cuchillos y otros objetos punzantes durante controles o intervenciones policiales. Los datos oficiales correspondientes a 2025 reflejan que se incautaron 255 armas blancas, lo que supone un incremento del 18% respecto al año anterior, cuando se decomisaron 216.
Los agentes retiran de media unas cinco armas de este tipo cada semana en la ciudad, una cifra que evidencia la creciente presencia de estos objetos en la vía pública, según avanza El Correo.
Las incautaciones se producen en contextos muy diversos. Según recoge la memoria de la Policía Local, aproximadamente una de cada cinco intervenciones tiene lugar tras denuncias relacionadas con hurtos o robos con fuerza. Otro 17% de los registros se produce después de discusiones o peleas entre varias personas. También existen controles preventivos rutinarios. Los meses en los que se detecta mayor actividad policial en este ámbito suelen ser enero, julio, agosto y noviembre.
El mapa de las actuaciones policiales apunta además a determinadas zonas donde se concentran más intervenciones. Cuatro barrios —Casco Viejo, Zaramaga, Ensanche y Sansomendi— reúnen casi la mitad de las armas requisadas por la Policía municipal, que llevó a cabo 66 de las 255 incautaciones totales del pasado año.
Los objetos retirados por los agentes no se limitan a pequeñas navajas. En los informes policiales aparecen cuchillos con hojas de hasta 25 centímetros, machetes, puñales, cúteres, tijeras, puños americanos e incluso un hacha. La Ertzaintza llegó a incautar también dos espadas en diferentes intervenciones. No obstante, el utensilio más frecuente sigue siendo la navaja de menos de once centímetros de hoja.
Portar este tipo de armas está tipificado generalmente como una infracción administrativa leve, lo que limita la actuación policial. Los agentes sólo pueden detener a una persona si el arma se ha utilizado para intimidar, agredir o cometer un delito. En la mayoría de los casos la actuación se salda con la identificación del individuo y una sanción económica. Sin embargo, el propio consejero de Seguridad del Gobierno vasco, Bingen Zupiria, reconoció recientemente en el Parlamento que apenas se llega a cobrar alrededor del 15% de esas multas.
Ante esta situación, varios partidos y sindicatos policiales reclaman endurecer la normativa. PNV, PSE y PP coinciden en la necesidad de aumentar las sanciones y agravar las penas, especialmente en casos de reincidencia. Consideran que el actual marco legal resulta insuficiente para frenar la proliferación de armas blancas en la calle.
El portavoz del PP en el Ayuntamiento de Vitoria, Iñaki García Calvo, ha mostrado su preocupación por lo que califica como un problema creciente. A su juicio, la ciudad ha experimentado en los últimos años un deterioro de la seguridad vinculado también a cambios sociales y al aumento de la población, incluida la inmigración, que ha incrementado la presión sobre determinados barrios.
Desde el equipo de gobierno municipal, formado por PNV y PSE, rechazan esa interpretación. El concejal responsable de Seguridad, César Fernández de Landa, sostiene que la situación está controlada y recuerda que el Ayuntamiento ya anunció el pasado año un plan para reforzar la presencia policial.
En paralelo, el consejero Bingen Zupiria ha anunciado que el Gobierno vasco propondrá al Ejecutivo central modificar tanto la Ley de Seguridad Ciudadana como el Reglamento de Armas de 1993. Entre las medidas que plantea figura prohibir completamente portar armas blancas en zonas de ocio nocturno, en medios de transporte y en espacios públicos donde se produzcan grandes concentraciones de personas.