«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
La ciudad recupera parte de la normalidad

La invasión no termina: inmigrantes ilegales regresan a Marruecos pero amenazan con volver a entrar en Ceuta

Inmigrantes ilegales en Ceuta.

Cientos de inmigrantes ilegales comenzaron este sábado a abandonar Ceuta por la carretera de acceso a la aduana del Tarajal después de pasar dos noches al raso y no encontrar comida, agua ni alojamiento. La mayoría son hombres jóvenes de origen magrebí que han decidido regresar a Marruecos, aunque algunos advierten de que tratarán de entrar de nuevo en territorio español.

El camino hacia la frontera registró durante toda la jornada un goteo constante de personas que recorrían en sentido inverso la ruta utilizada el pasado jueves para acceder a la ciudad autónoma. Apenas había mujeres o inmigrantes subsaharianos entre quienes emprendían el regreso.

«No hemos encontrado comida, agua ni tan siquiera tabaco. Así, lo mejor que podemos hacer es dar la vuelta, pero lo volveremos a intentar», explica uno de los jóvenes a El Debate.

Otro de los integrantes del grupo aseguró que había pasado las noches en un parque. «Aquí no hay nada. Por lo menos en Marruecos puedo dormir en mi casa. Lo mejor ahora mismo es irse, y ya se verá», afirmó antes de abandonar Ceuta.

La composición de los grupos y su entrada coordinada vuelven a alimentar las sospechas sobre el uso de la inmigración ilegal como instrumento de presión por parte de Rabat. Marruecos ya ha utilizado en anteriores ocasiones la relajación de sus controles fronterizos para provocar avalanchas sobre Ceuta y Melilla en momentos de tensión diplomática con España.

Mientras los inmigrantes regresaban por tierra, las fuerzas de seguridad españolas desplegaron una barrera neumática de unos 500 metros junto al espigón que separa Ceuta de Castillejos. El dispositivo busca impedir nuevas entradas por mar en una de las zonas más expuestas del perímetro fronterizo.

La ciudad autónoma comenzó a recuperar este sábado parte de la normalidad perdida durante las dos jornadas anteriores. Bares, restaurantes y comercios del centro reabrieron sus puertas, mientras las terrazas volvían a recibir clientes pese al calor y la humedad.

El despliegue del Ejército ha reforzado la sensación de seguridad entre los vecinos después del caos provocado por la entrada masiva de inmigrantes ilegales. «Lo mejor que nos ha podido pasar es que los que han venido ilegalmente no hayan encontrado dónde ir ni qué comer. Así no les ha quedado más remedio que dar media vuelta», señaló un taxista ceutí.

Los empresarios tratan ahora de recuperar las pérdidas acumuladas tras permanecer dos días con sus negocios cerrados. Sin embargo, la inquietud persiste entre los vecinos y comerciantes, que temen que la retirada sea sólo temporal. «Los que ahora se van llevan razón: volverán a repetirlo», admitió uno de ellos.

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