Ceuta afronta más de un mes después de la invasión registrada a finales de julio una situación marcada por la incertidumbre, el deterioro de la convivencia y las dificultades también en el mercado inmobiliario. Según avanza The Objective, la invasión provocó inicialmente un fuerte incremento de la demanda de viviendas, especialmente de alquiler, con numerosas llamadas procedentes de Marruecos y ofertas de dinero en efectivo para garantizar el acceso a un inmueble. Algunas agencias llegaron a registrar propuestas con comisiones de hasta 5.000 euros y adelantos equivalentes a un año completo de renta.
Sin embargo, el escenario ha cambiado en las últimas semanas. Los propietarios han retirado viviendas ante la creciente inseguridad y una parte de los arrendadores ha optado por poner sus inmuebles a la venta ante el temor a posibles problemas de ocupación y ante la incertidumbre sobre la evolución de la ciudad.
Las agencias inmobiliarias describen un mercado de alquiler especialmente tensionado, en el que la oferta ya era reducida antes de la crisis. Los precios superaban con frecuencia los 1.000 euros mensuales y, según las mismas fuentes, ahora resulta todavía más complicado encontrar viviendas disponibles.
Entre los propietarios que han decidido vender figuran especialmente personas de mayor edad cuyos hijos residen fuera de Ceuta. Algunos se plantean trasladarse junto a sus familiares y desprenderse de los inmuebles que mantienen en la ciudad autónoma.
La situación también ha comenzado a afectar al mercado de compraventa. Los compradores comienzan a frenar operaciones por incertidumbre social y algunas inmobiliarias aseguran que determinadas operaciones previstas se han paralizado o directamente se han cancelado.
Al mismo tiempo, el aumento del número de viviendas que salen al mercado está generando una situación más desigual. Mientras algunos compradores han optado por esperar ante la incertidumbre, otros consideran que el incremento de la oferta puede representar una oportunidad para adquirir inmuebles.
El cambio resulta especialmente significativo respecto a las semanas posteriores a la invasión. Entonces, las inmobiliarias recibían numerosas peticiones de alojamiento procedentes de familiares de quienes habían llegado a Ceuta, mientras que ahora observan un mayor número de propietarios dispuestos a vender.
La falta de garantías suficientes para los arrendadores constituye otro de los factores que explican el repliegue. El alquiler pierde oferta mientras aumenta venta ante la cautela de los propietarios. Las agencias advierten, no obstante, de que todavía no se ha producido una caída generalizada de los precios de venta y que su evolución dependerá de cuánto se prolongue la incertidumbre y de la necesidad de liquidez de cada propietario.