Isabel Rodríguez da un nuevo espectáculo de improvisación y desorden
La ministra de Vivienda reconoce «tener un cacao» de papeles en plena rueda de prensa del Consejo de Ministros: «No tengo aquí la última versión»
La ministra de Vivienda reconoce «tener un cacao» de papeles en plena rueda de prensa del Consejo de Ministros: «No tengo aquí la última versión»
La ministra de Vivienda y portavoz del Gobierno, Isabel Rodríguez, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros de este martes 29 de septiembre. Europa Press
Por Rafael Nieto
29 de septiembre de 2026

La ministra de Vivienda y portavoz del Gobierno, Isabel Rodríguez, ha protagonizado un nuevo momento surrealista durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros en relación a los reales decretos aprobados este martes sobre su área, hasta el punto de reconocer ante los periodistas que «tenía un cacao» de papeles muy grande o que «no tenía aquí la última versión» sobre lo que debía informar.

Nada que pudiera sorprender a los cronistas parlamentarios, acostumbrados ya a que la ministra comparezca ante los medios con los deberes sin hacer. En esta ocasión, la sensación de improvisación y de no conocer suficientemente la materia sobre la que le estaban preguntando ha llamado la atención de todos los reporteros.

A dos preguntas distintas formuladas por periodistas presentes en la rueda de prensa, Rodríguez ha buscado entre sus papeles, de manera desordenada y con evidente incomodidad, respuestas sobre los reales decretos aprobados en las últimas horas por el Ejecutivo en materia de vivienda.

Tras la primera de ellas, ha respondido «tengo que acudir al texto, porque ahora ya tengo un cacao…», mirando a su derecha para buscar probablemente a algún responsable de prensa del Gobierno. A la segunda pregunta, contestó con la promesa de que los informadores iban a tener posteriormente «los textos» a su disposición e iban a «poder analizarlos», ante su incapacidad para responder en ese momento.

En otro momento de la surrealista comparecencia, la ministra, incapaz de saber si la empresa Urbagestión, protagonista en el caso Mari Carmen, es o no un fondo buitre, acabó calificándola como «una pyme buitre, muy carroñera».

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