La vuelta al cole no se vive igual en todos los puntos de España. Ceuta, sumida en una crisis sin precedentes tras la entrada masiva de inmigrantes ilegales procedentes de Marruecos a finales del pasado mes de julio, afronta el comienzo del curso con numerosos centros educativos afectados por ocupaciones, intrusiones y actos vandálicos. A apenas una semana del regreso de los alumnos a las aulas, colegios y otras instalaciones destinadas a menores han tenido que ser desalojados, reparados, limpiados o sometidos a medidas extraordinarias de seguridad.
El alcance exacto de los daños todavía resulta difícil de determinar. La periodista ceutí Susana Burgos aseguró este lunes que 19 de los 22 centros de Infantil, Primaria, Secundaria e institutos contabilizados en su recuento habrían sido vandalizados en mayor o menor medida y afirmó que dos de ellos serían «irrecuperables a corto plazo». Se trata, no obstante, de una estimación periodística que por el momento no ha sido respaldada por un balance oficial que confirme esa cifra.
Sí existen casos concretos documentados desde las primeras semanas de agosto. Entre los centros que han sufrido entradas irregulares, ocupaciones o desperfectos figuran colegios como Santa Amelia, Rey Juan Carlos I, Ciudad de Ceuta, San Daniel, Rosalía de Castro y Ortega y Gasset. En algunos de ellos se denunciaron cristales rotos, accesos forzados, basura y restos de excrementos, mientras que la Policía tuvo que intervenir para desalojar a personas que habían accedido a los recintos educativos.
Uno de los casos más significativos ha sido el del colegio San Daniel. Sus responsables denunciaron que varias personas accedieron al almacén de Educación Física después de romper una ventana del gimnasio y forzar una salida de emergencia. La dirección terminó clausurando temporalmente el gimnasio y contratando seguridad privada ante las reiteradas intrusiones, mientras preparaba las instalaciones para recibir de nuevo a los alumnos.
A los centros que han sufrido entradas no autorizadas se suman los colegios utilizados directamente para hacer frente a la emergencia migratoria. El Reina Sofía y el Príncipe Felipe fueron habilitados temporalmente para alojar a menores ante la falta de plazas en el sistema de acogida. Ambos han sido ya desalojados y las administraciones han acometido labores de acondicionamiento y reparación de posibles desperfectos para recuperar su función educativa antes del inicio de las clases.
La presión sobre las instalaciones destinadas a los menores refleja la dimensión de la invasión. El Gobierno ha identificado ya a 1.478 menas llegados durante la entrada masiva del 30 de julio, mientras que cientos de niñas han permanecido durante semanas fuera del sistema ordinario de protección y alojadas provisionalmente en diferentes dependencias de la ciudad. La necesidad de encontrar espacios de acogida ha obligado a las administraciones a buscar continuamente nuevas instalaciones.
La situación ha provocado además inquietud entre algunas familias ante la proximidad del nuevo curso. El Ministerio de Educación ha garantizado, pese a las incidencias, que las clases comenzarán el próximo 8 de septiembre, tal y como estaba previsto, y ha anunciado un dispositivo específico de seguridad para proporcionar «seguridad y tranquilidad» a padres y alumnos. Los profesores y equipos directivos pueden incorporarse desde este 1 de septiembre a sus puestos.
Ceuta afronta así una vuelta a las aulas completamente condicionada por las consecuencias de la crisis iniciada hace un mes. Mientras el Gobierno asegura que los colegios estarán preparados para recibir a los estudiantes, continúan las labores para recuperar la normalidad en unas instalaciones educativas que, en numerosos casos, han terminado convertidas en una extensión inesperada de la emergencia migratoria que atraviesa la ciudad autónoma.