La crisis migratoria de Ceuta amenaza con extender sus consecuencias a la Península. Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado han detectado un aumento de los inmigrantes que recurren a motos de agua y lanchas rápidas para abandonar clandestinamente la ciudad autónoma, una ruta especialmente peligrosa y difícil de interceptar que las mafias están aprovechando como negocio.
Los investigadores han contabilizado ya alrededor de 250 casos y calculan que los inmigrantes están pagando entre 3.000 y 6.000 euros por estos trayectos, según informa El Mundo. La principal preocupación policial es que la enorme bolsa de personas que permanece en Ceuta después de la entrada masiva de finales de julio dispare la demanda y termine consolidando un nuevo corredor clandestino hacia territorio peninsular.
El método no es nuevo. Las organizaciones dedicadas al tráfico de personas ya empleaban embarcaciones de alta velocidad para trasladar inmigrantes desde Ceuta y Melilla. Lo que ha cambiado es la dimensión potencial del negocio después de la crisis de julio y el número de personas que buscan abandonar la ciudad autónoma.
Las motos acuáticas ofrecen a las mafias una ventaja evidente: permiten cubrir rápidamente la distancia hasta la Península y dificultan las labores de vigilancia e interceptación por su velocidad y capacidad de maniobra. Las redes criminales pueden aprovechar así la presión acumulada en Ceuta para multiplicar unos servicios clandestinos por los que llegan a cobrar miles de euros.
Los agentes temen que un incremento considerable de estas operaciones termine desbordando unos dispositivos que ya soportan una elevada presión por la situación en la ciudad autónoma. El problema dejaría entonces de estar concentrado en Ceuta y trasladaría parte de sus efectos a las costas peninsulares, mientras las mafias amplían su actividad.
Las unidades especializadas mantienen por ello una vigilancia especial sobre las rutas marítimas y las organizaciones que las explotan. El escenario que preocupa a la Policía es que una vía hasta ahora limitada se transforme en una salida habitual para quienes entraron en Ceuta y pretenden continuar hacia otros puntos de España.
El precedente de la ruta argelina
Las Fuerzas de Seguridad ya conocen las dificultades que plantea este método. Las motos de agua irrumpieron con fuerza en la ruta desde Argelia hacia España durante el verano de 2022, coincidiendo con la crisis diplomática entre Madrid y Argel tras el giro del Gobierno de Pedro Sánchez sobre el Sáhara Occidental.
El fenómeno alcanzó entonces especialmente las costas de Almería. En una sola jornada llegaron a contabilizarse 23 embarcaciones con 191 personas en distintos puntos del litoral de Cabo de Gata, entre ellos Níjar, San José y Las Negras. Algunas motos acuáticas quedaron abandonadas en las propias playas después de completar el trayecto.
Ese precedente alimenta ahora la inquietud de los agentes. La combinación de embarcaciones pequeñas, gran velocidad y dificultad de detección permitió entonces abrir una ruta rápida hacia territorio español. La diferencia es que Ceuta afronta ahora las consecuencias de una entrada masiva que proporciona a las mafias un número mucho mayor de potenciales clientes dispuestos a pagar miles de euros para alcanzar la Península.