
El fenómeno de la okupación sigue extendiéndose en España y ya no se limita a viviendas, pisos o locales comerciales. En Ibiza, una familia de origen venezolano formada por dos adultos y una menor se ha instalado ilegalmente en una caseta de pescadores recién reformada situada junto al faro de es Botafoc.
El inmueble, según han avanzado Noudiari y Diario de Ibiza, no dispone de suministros básicos como agua corriente o baño. Pese a ello, la familia se ha asentado en su interior después de que los propietarios hubieran rehabilitado recientemente la caseta.
La okupación se habría producido esta misma semana. Días antes, el inmueble permanecía cerrado con cadenas y medidas de seguridad, según el testimonio de una persona vinculada a la zona recogido por los medios locales.
Agentes de la Policía Nacional acudieron al lugar tras tener conocimiento de la presencia de la familia en el interior. Sin embargo, no se produjo un desalojo inmediato. La existencia de una menor de edad y la consideración de que el espacio podría haberse convertido ya en «morada» complican una actuación inmediata, incluso tratándose de una ocupación ilegal.
El caso vuelve a evidenciar uno de los grandes problemas jurídicos de la lucha contra la okupación en España: la rapidez con la que un inmueble invadido puede quedar protegido por una interpretación garantista de la morada, obligando a los propietarios o administraciones afectadas a iniciar procedimientos más largos.
Fuentes consultadas por Diario de Ibiza señalan que la Autoridad Portuaria de Baleares, propietaria del entorno, está estudiando los pasos a seguir para resolver la situación.
La zona donde se ubica la caseta ya había sufrido episodios similares en el pasado. Según testimonios recogidos por los medios locales, el inmueble habría sido okupado en anteriores ocasiones hace más de una década, lo que ha generado preocupación entre residentes y personas vinculadas al entorno.
El padre de la familia ha asegurado a medios locales que su decisión responde a una situación de precariedad económica y a la imposibilidad de acceder a una vivienda en la isla. Según su versión, tras abandonar el anterior alquiler no han logrado encontrar otra opción viable por los elevados precios del mercado inmobiliario ibicenco.
El hombre sostiene que los alquileres en Ibiza se han vuelto inasumibles para muchas familias con ingresos medios y afirma que su intención es permanecer en la caseta hasta encontrar una alternativa habitacional.