España se ha convertido oficialmente en el tercer país de la Unión Europea con mayor número de inmigrantes, sólo por detrás de Alemania y Francia, según los últimos datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), citados por ABC. El informe, publicado a comienzos de 2025, constata un crecimiento sostenido y acelerado de la población extranjera desde los años noventa hasta la actualidad, en paralelo al desplome de la natalidad nacional.
En 2025, la población total de España superó los 49 millones de habitantes, con un incremento de 105.488 personas en el último trimestre del año, un aumento que el propio Instituto Nacional de Estadística (INE) atribuye casi exclusivamente a la inmigración. Mientras el número de nacidos en España continúa cayendo, el de residentes nacidos en el extranjero no deja de crecer.
El informe de la ONU sitúa la inmigración internacional global en 304 millones de personas en 2024, el doble que en 1990. Europa es la región con mayor volumen de inmigrantes, con 94 millones, y España destaca como uno de los principales polos de atracción del continente.
Según estos datos, 8,87 millones de inmigrantes residen actualmente en España, lo que supone el 18,5% de la población total. Es decir, casi uno de cada cinco residentes en el país es inmigrante internacional. En términos relativos, España se sitúa al nivel de Alemania (19,8%) y por encima de Francia (13,8%), pese a que el país galo tenga un mayor número absoluto de extranjeros.
La evolución histórica refleja un cambio demográfico de gran magnitud. En 1990, España contaba con apenas 814.000 inmigrantes. En 2010 la cifra ya había escalado hasta los 6,28 millones, y en 2024 alcanzó los 8,87 millones, consolidando una transformación estructural de la población en apenas tres décadas.
La ONU subraya además que la mayoría de los inmigrantes en España son mujeres, que representan el 51,7% del total, y señala el papel clave del país como puerta de entrada al sur de Europa, debido a su posición geográfica entre África, América y el resto del continente.
Aunque el informe internacional no detalla las nacionalidades de origen, los últimos datos del INE indican que las principales llegadas corresponden a ciudadanos de Colombia, Marruecos y Venezuela, además de españoles retornados del extranjero.
Este crecimiento migratorio se produce en un contexto de mínimos históricos de natalidad, con una Europa envejecida incapaz de garantizar el relevo generacional. Un dato especialmente revelador: sólo Nigeria registra más nacimientos al año que los 50 países europeos juntos, según estudios demográficos recientes.