
La población nacida en España lleva una década abandonando Ceuta y Melilla, mientras aumenta el peso demográfico de los residentes de origen magrebí. Entre 2015 y 2025, ambas ciudades registraron salidas netas de españoles en prácticamente todos los grupos de edad, con descensos especialmente pronunciados entre los adultos jóvenes y las personas de 55 a 69 años.
Así lo recoge el informe Demografía de Canarias, Ceuta y Melilla: la porosa frontera sur de España, elaborado por Alejandro Macarrón y Joaquín Leguina para el Observatorio Demográfico de CEU-CEFAS, según publica The Objective. Los autores relacionan esta «apreciable salida» con la elevada tasa de paro y con la creciente influencia de la población musulmana y magrebí en la vida pública.
En los grupos de 25 a 39 años, la pérdida de habitantes nacidos en España oscila entre el 7% y el 11%, frente a los descensos de entre el 0,7% y el 1,3% registrados en el conjunto del país. La caída es todavía mayor entre los 55 y los 69 años, donde supera el 13% y llega a alcanzar el 16%.
La única excepción aparece en el segmento de 15 a 19 años, que experimenta un crecimiento moderado. El estudio atribuye parcialmente este comportamiento a la llegada de personal militar procedente de otros puntos de España. En el resto de las franjas de edad, la salida de españoles es sostenida desde mediados de la pasada década.
Este proceso coincide con el crecimiento de la población de origen magrebí. Más del 86% de los extranjeros residentes en Ceuta y Melilla ha nacido en Marruecos. Los marroquíes representan el 11,8% de toda la población ceutí y el 21,2% de la melillense, porcentajes muy superiores al 2,4% nacional.
Los nombres inscritos entre los recién nacidos reflejan la magnitud del cambio. Entre 2020 y 2024, el 81,1% de los nombres masculinos más frecuentes en Ceuta era de origen árabe. En Melilla, la proporción ascendía al 92,5%. Además, más de la mitad de los 50 apellidos más comunes en ambas ciudades ya son árabes.
Según el informe, el peso de estos apellidos se ha multiplicado por 3,5 en Ceuta y por más de cuatro en Melilla durante el último medio siglo. Los autores explican esta transformación por la mayor fecundidad de la población marroquí y por una inmigración procedente de forma abrumadora del Magreb.
La integración laboral, sin embargo, continúa siendo muy reducida. La tasa de paro entre la población extranjera alcanza el 46,8%. En el cuarto trimestre de 2025, el desempleo general se situaba en el 22,2% en Ceuta y en el 23% en Melilla, más del doble de la media española.
Ambas ciudades conservan un crecimiento natural positivo —nacen más personas de las que mueren—, algo excepcional en España. Sin embargo, este crecimiento no evita la salida de adultos españoles en edad laboral y reproductiva. Ceuta y Melilla también presentan la esperanza de vida más baja del país.
El estudio calcula que entre 1995 y 2025 entraron ilegalmente en España a través de Ceuta y Melilla entre 85.000 y 100.000 personas, principalmente marroquíes y subsaharianas. Los accesos se produjeron mediante saltos de la frontera terrestre o a nado.
Aunque una parte de estos inmigrantes fue trasladada posteriormente a la Península, los autores advierten de que el efecto acumulado sobre la composición demográfica de las dos ciudades es profundo, especialmente al sumarse las segundas y terceras generaciones nacidas ya en territorio español.
El documento fue publicado a finales de julio, antes de la reciente invasión de Ceuta, y concluía con una advertencia sobre las aspiraciones territoriales de Rabat. «Sobre Ceuta y Melilla penden reivindicaciones territoriales marroquíes», recordaban sus autores, que alertaban de que una población cada vez más vinculada familiarmente a Marruecos podría facilitar las pretensiones anexionistas del reino alauita.
El informe también señalaba la responsabilidad del Estado ante la ausencia de una política eficaz de disuasión: «Cuando un Estado incumple su obligación de disuadir del quebrantamiento de sus leyes y de su soberanía, al fallar tanto en la vía preventiva como en la punitiva, se generan incentivos para la entrada irregular».