La Policía Nacional alertó una semana antes de la invasión de Ceuta de un escenario de «riesgo alto» por la llegada de inmigrantes ilegales desde el norte de África. Un informe del Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF), fechado el 23 de julio y desvelado por The Objective, identificó varios puntos de salida en Marruecos y situó seis zonas del territorio español en el nivel máximo de riesgo. Pese a la advertencia, el Gobierno no adoptó medidas preventivas para reforzar las fronteras españolas.
El documento analizaba la amenaza para el periodo comprendido entre el 24 y el 30 de julio. Precisamente el último día de ese intervalo, alrededor de 80.000 personas cruzaron desde Marruecos hacia Ceuta y desbordaron durante horas el dispositivo de la Guardia Civil. El Estado tuvo que enviar refuerzos a la ciudad autónoma, aunque los agentes denunciaron desde el primer momento que los recursos desplegados resultaban insuficientes.
El informe no situaba en Ceuta el lugar concreto donde podía producirse una entrada masiva. Tampoco permite concluir que la Policía conociera de antemano el punto y el momento exactos de la invasión. Sí acredita, sin embargo, que los servicios policiales habían detectado una presión creciente desde el norte de África y advertido de un escenario que requería una vigilancia especial.
El CENIF identificó como puntos de salida Nador, Alhucemas y Cabo Tres Forcas, todos ellos situados en el norte de Marruecos. El mapa también señalaba Tan-Tan y Tarfaya, en la fachada atlántica marroquí, además de Nouadhibou y Nouakchott, en Mauritania, y Dakar y M’Bour, en Senegal.
En el lado español, Cádiz, Almería, Murcia, Alicante, Mallorca e Ibiza aparecían marcadas en rojo, correspondiente al nivel máximo de riesgo. Granada figuraba en naranja, con riesgo medio, mientras que Málaga y varias islas de Canarias se encontraban en verde, dentro de la categoría de riesgo bajo.
La evaluación policial se elaboró a partir de seis indicadores: las condiciones meteorológicas, la peligrosidad de las rutas, las operaciones policiales en los países de origen, las relaciones bilaterales con España, la situación sociopolítica de esos territorios y la actividad de las redes dedicadas al traslado ilegal de personas.
El informe no era, por tanto, una simple representación de las rutas de inmigración ilegal. Su finalidad consistía en identificar tendencias, detectar zonas de salida y calcular el peligro para distintos puntos del territorio español. Esa información debía permitir a las autoridades anticiparse a un posible aumento de las llegadas.
Pese a ello, el Ejecutivo no reforzó de forma preventiva la frontera de Ceuta. Siete días después de la elaboración del documento, la ciudad autónoma sufrió una invasión procedente de Marruecos que superó con creces la crisis de mayo de 2021 y abrió una emergencia humanitaria y de seguridad que todavía mantiene sus consecuencias.
La alerta del CENIF se suma a otros dos informes oficiales publicados por el Departamento de Seguridad Nacional los días 11 y 17 de julio. Aquellos documentos recogían el incremento de las entradas ilegales por las fronteras terrestres de Ceuta y Melilla: un 154,8% hasta el 30 de junio y un 140% hasta el 15 de julio respecto al mismo periodo de 2025.
Los dos informes dejaron de estar disponibles durante un tiempo en la página de Seguridad Nacional. Sus direcciones continuaban activas, pero mostraban un mensaje de «acceso denegado». Google conservó indexadas ambas publicaciones, lo que permitió comprobar su existencia y recuperar parte de los datos. El organismo volvió a publicarlas después de que The Objective revelara su retirada.
La cronología muestra que el Gobierno disponía de varias señales antes de la invasión. Durante la primera mitad de julio, los balances oficiales ya reflejaban un fuerte aumento de las entradas por Ceuta y Melilla. El 23 de julio, la Policía identificó puntos de salida en el norte de Marruecos y advirtió de un escenario de riesgo para la semana siguiente. El 30 de julio, decenas de miles de personas atravesaron la frontera ceutí.
El documento policial no anticipó con precisión el lugar de la entrada masiva, pero tampoco era esa su función. La evaluación debía servir para que el Ejecutivo valorase los riesgos y adoptase medidas antes de que la amenaza se materializara. La advertencia existió; el refuerzo preventivo de Ceuta, no.