La Policía Nacional mantiene abierta la búsqueda de 12 yihadistas que entraron en Ceuta aprovechando la invasión de los días 30 y 31 de julio. Todos son hombres adultos, están identificados por las fuerzas de seguridad y permanecen sin localizar casi dos meses después de cruzar la frontera entre los miles de inmigrantes que irrumpieron en la ciudad autónoma.
Según ha publicado este miércoles el canal de investigación y sucesos de Prensa Ibérica, los investigadores disponen de los nombres, fotografías e historial de los doce fugitivos gracias también a la colaboración de la Policía marroquí. Buena parte de ellos ya había sido detenida y condenada en Marruecos por su relación con redes islamistas radicales.
El dispositivo antiterrorista distingue varios perfiles entre los individuos que lograron cruzar. Algunos son los denominados «islamonautas», radicales con especial capacidad para desenvolverse en redes sociales, utilizadas para difundir propaganda y captar a nuevos adeptos. Pero la principal preocupación se centra en otro grupo mucho más experimentado.
Tres de los doce buscados son Foreign Fighters —combatientes extranjeros— con experiencia en escenarios de guerra como Siria o Irak. Se trata de yihadistas veteranos, acostumbrados a operar clandestinamente y con mayor capacidad para evitar los controles policiales. Según la información publicada, este perfil suele disponer además de documentación falsa para desplazarse sin levantar sospechas.
Un experto antiterrorista citado por Prensa Ibérica considera improbable que permanezcan mezclados con el resto de inmigrantes concentrados en la ciudad. «Son gente que ha entrado en Ceuta con dinero y también con contactos, de forma que estarán escondidos y protegidos en un sitio que ellos consideren seguro», explica. La prioridad sería evitar cualquier incidente que permita descubrir su identidad o ubicación.
La cifra inicial era todavía mayor. Los investigadores habían localizado a 16 personas fichadas por yihadismo que consiguieron entrar en Ceuta durante los acontecimientos de finales de julio. Cuatro han sido detenidas posteriormente y expulsadas a Marruecos, mientras las otras doce continúan siendo buscadas. El balance confirma que individuos con antecedentes terroristas consiguieron burlar los controles durante aquellas jornadas.
Entre los detenidos figuran los hermanos gemelos Chakir y Chakib Achatoui, que habían residido en Badalona y fueron condenados por la Audiencia Nacional antes de ser expulsados de España en 2018. Chakir fue localizado el 14 de agosto y Chakib cayó el 10 de septiembre. Este último tenía prohibida la entrada en territorio español y fue identificado después de la entrada masiva de finales de julio.
El historial familiar ya había situado a los Achatoui bajo el radar de los servicios de información. Su hermano mayor murió mientras combatía en Siria y los dos gemelos habían sido considerados una amenaza para la seguridad nacional. Pese a haber sido expulsados, consiguieron regresar a territorio español aprovechando el descontrol fronterizo registrado en Ceuta.
También ha sido detenido el marroquí Anouar Bensaddik, juzgado en 2019 en la Audiencia Nacional por integración en organización terrorista. Bensaddik había residido igualmente en Badalona y la Policía lo vinculaba al mismo entorno que los hermanos Achatoui. Según la investigación, trató junto a otro individuo de captar a mujeres con el objetivo de viajar a Siria sin despertar sospechas.
El cuarto radical localizado tras la entrada masiva es un ciudadano libanés identificado como Mohamed N., fichado por los servicios policiales marroquíes por su vinculación con el yihadismo. Su arresto elevó a cuatro el número de individuos detectados y expulsados de los 16 inicialmente identificados por los investigadores.
El uso de grandes movimientos de población para tratar de sortear los controles fronterizos tiene antecedentes en Europa. Dos de los terroristas que participaron en los atentados de París del 13 de noviembre de 2015 llegaron al continente por la isla griega de Leros utilizando pasaportes sirios falsos y haciéndose pasar por refugiados. Aquellos ataques dejaron 130 muertos y 368 heridos, según Europol.
La presencia ahora de doce yihadistas todavía sin localizar convierte la entrada masiva de finales de julio en un problema que trasciende la presión fronteriza y alcanza directamente a la seguridad nacional. El hecho de que varios de los identificados ya hubieran sido condenados o expulsados anteriormente de España agrava además el alcance de una investigación que continúa abierta en Ceuta.