«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
cinco de los arrestados han ingresado en prisión

La Policía desmantela una red de veteranos de los Dominican Don’t Play con capacidad para fabricar cinco millones de pastillas de éxtasis

Drogas y armas incautadas a los Dominican Don't Play.

La Policía Nacional ha desmantelado una organización criminal integrada, entre otros, por antiguos miembros de la banda latina Dominican Don’t Play (DDP) que había instalado en San Sebastián de los Reyes (Madrid) un laboratorio clandestino con capacidad para fabricar y distribuir hasta cinco millones de pastillas de MDMA, conocido como éxtasis.

La operación Larimar se ha saldado con la detención de seis personas —cuatro colombianos, un peruano y un español de entre 30 y 43 años— por su presunta implicación en delitos de tráfico de drogas y pertenencia a organización criminal. Cinco de los arrestados han ingresado en prisión.

Según fuentes del caso citadas por Abc, varios de los integrantes de la trama eran veteranos de los Dominican Don’t Play y contaban con antecedentes policiales. Los investigadores no han podido determinar, sin embargo, si mantenían actualmente vínculos con la banda juvenil, sobre la que pesa una orden de disolución del Tribunal Supremo.

La investigación comenzó aproximadamente en enero y estuvo dirigida por la Sección de Drogas Sintéticas y Precursores de la Udyco Central, adscrita a la Comisaría General de Policía Judicial. Durante meses, los agentes siguieron los movimientos de una organización que operaba principalmente entre San Sebastián de los Reyes, Alcobendas y el distrito madrileño de Carabanchel.

La estructura contaba con un líder, un enlace operativo y comercial, un responsable financiero y propietario del alijo, un especialista en síntesis química y varios colaboradores encargados de las labores logísticas y de custodia.

Las pesquisas permitieron a los agentes descubrir que el pasado 28 de abril iba a producirse una entrega de mercancía en un hotel situado en la zona de Alcobendas y San Sebastián de los Reyes. La Policía desplegó entonces el operativo que permitió detener a los seis sospechosos.

Los registros posteriores revelaron la magnitud de la actividad de la organización. Los agentes intervinieron 65.000 pastillas de MDMA y 32 kilos de ketamina, una sustancia utilizada como anestésico que ha extendido su consumo como droga recreativa.

El valor de la mercancía intervenida podría situarse entre 1,7 y dos millones de euros en el mercado negro. Cada comprimido de éxtasis puede venderse por entre seis y diez euros, mientras que el precio del gramo de ketamina oscila entre 30 y 40 euros.

La organización disponía además de canales para distribuir las sustancias en locales y ambientes de ocio nocturno de Madrid. Los investigadores sospechan que una parte de la droga era fabricada directamente en el laboratorio clandestino y que otra procedía del extranjero, principalmente de Países Bajos.

La operación adquiere especial relevancia por la capacidad de producción de la instalación desmantelada. En el interior del laboratorio, los agentes encontraron una prensa manual para fabricar comprimidos, troqueles, punzones de compactación, una máquina envasadora y abundantes sustancias precursoras y de corte.

Los comprimidos intervenidos tenían forma de nube y eran de color rosa, una apariencia relacionada con la popularización del denominado «tusi» o «cocaína rosa». Esta sustancia puede contener diferentes combinaciones de drogas sintéticas, entre ellas MDMA y ketamina.

En el resto de los registros, la Policía se incautó también de comprimidos de «tusi», 146 gramos de LSD, varias básculas de precisión, un machete, dos pistolas simuladas de aire comprimido, un dispositivo táser, munición del calibre nueve milímetros, teléfonos móviles, relojes de alta gama y más de 34.000 euros en efectivo.

La investigación continúa abierta y está pendiente de una posible investigación patrimonial sobre los miembros de la red. Los agentes tratarán de determinar ahora el alcance económico de una organización que había dado el salto desde el entorno de las bandas juveniles al tráfico de drogas sintéticas a gran escala.

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