«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Ese entendimiento entre los propietarios y la Policía se tradujo en un intercambio de intereses

La Policía llenó de cámaras las saunas gais del suegro de Pedro Sánchez con su permiso para la obtención de información de gran calado

Sánchez denunciará ahora ante la Justicia conversaciones de Villarejo sobre las saunas de su suegro hace diez años. Begoña Gómez y Pedro Sánchez en una imagen de archivo. Europa Press.
Sánchez denunciará ahora ante la Justicia conversaciones de Villarejo sobre las saunas de su suegro hace diez años. Begoña Gómez y Pedro Sánchez en una imagen de archivo. Europa Press.

La Unidad Central de Apoyo Operativo de la Policía (UCAO) instaló micrófonos y cámaras ocultas en varias saunas y prostíbulos de Madrid a comienzos de la década de los noventa con el consentimiento de los propietarios de esos establecimientos, según han confirmado de forma reservada varios antiguos responsables de aquellos operativos. El objetivo de la operación era obtener información sensible sobre personas que frecuentaban esos locales, entre ellas jueces, empresarios, políticos, periodistas y otras figuras de relevancia.

De acuerdo con esas fuentes, los responsables de los negocios, Sabiniano Gómez —padre de Begoña Gómez— y su hermano Conrado Gómez, autorizaron a los mandos policiales a desplegar los dispositivos de vigilancia en los establecimientos donde se ejercía la prostitución de forma encubierta. La finalidad era recopilar inteligencia sobre el crimen organizado y otras amenazas que pudieran detectarse en esos entornos.

Uno de los principales escenarios de ese dispositivo fue la sauna Adán, situada en la calle San Bernardo de Madrid. Según la información publicada por The Objective, la colaboración de los propietarios con los servicios policiales habría permitido desarrollar un sistema de vigilancia permanente que, según los testimonios recabados, otorgaba a los locales un trato especialmente favorable frente a inspecciones y actuaciones de otros cuerpos policiales.

Las mismas fuentes sostienen que ese entendimiento entre los propietarios y la Policía se tradujo en una especie de intercambio de intereses. Mientras los agentes podían utilizar los locales para sus labores de información, los responsables de los establecimientos contaban con un cierto margen de protección frente a controles impulsados por otras unidades del entonces Cuerpo Superior de Policía o por la Policía Municipal.

Uno de los antiguos mandos implicados en aquellas operaciones explicó que la misión consistía en monitorizar las conversaciones que se producían en esos establecimientos para detectar posibles actividades delictivas, especialmente las relacionadas con el terrorismo. Según su relato, el procedimiento guardaba similitudes con la conocida Operación Tenedor, desarrollada por los servicios de inteligencia antes del intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 para obtener información mediante sistemas de escucha instalados en lugares frecuentados por personas de relevancia.

La investigación ha devuelto al foco el papel de la familia de Begoña Gómez. Según las informaciones publicadas, si los propietarios conocían la existencia del operativo policial, surge la incógnita de si otros familiares próximos pudieron tener conocimiento de esas actuaciones. En ese contexto, se recuerda que la esposa del presidente gestionó durante una etapa determinadas cuestiones contables vinculadas a los negocios de su padre.

Las mismas fuentes añaden que uno de los responsables policiales de aquellas operaciones llegó a mantener una relación cordial con Pedro Sánchez antes de que éste alcanzara la Secretaría General del PSOE. De acuerdo con ese testimonio, ambos llegaron a conversar sobre el trabajo desarrollado por los servicios de información en materia antiterrorista durante aquellos años, aunque no se aportan más detalles sobre el alcance de esos encuentros.

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