
La basílica de la Sagrada Familia en Barcelona se ha convertido en la iglesia más alta del planeta tras la colocación de una nueva sección en la parte superior de su torre central. Con este avance, el monumental templo diseñado por Antoni Gaudí alcanza ya los 162,91 metros de altura, superando por poco a la iglesia mayor de Ulm, en Alemania, que hasta ahora ostentaba el récord con 161,53 metros.
La histórica Ulmer Münster, un templo luterano de estilo gótico erigido entre los siglos XVI y XIX, ha cedido así su lugar a la icónica obra catalana, que se eleva un metro y medio más sobre el cielo barcelonés. Sin embargo, la Sagrada Familia aún no ha alcanzado su altura definitiva: cuando finalice la «Torre de Jesucristo», el pináculo que coronará el edificio, el conjunto alcanzará los 172 metros, un hito previsto para los próximos meses.
El proyecto, iniciado en 1882, ha requerido más de un siglo de trabajo interrumpido y múltiples generaciones de arquitectos, escultores y artesanos. Antoni Gaudí, su creador, sabía que no viviría para verla terminada; cuando murió, sólo una de las torres estaba completa. Aun así, su visión —una mezcla de simbolismo cristiano, geometría natural y formas inspiradas en la naturaleza— ha continuado guiando la obra hasta nuestros días.
El impulso definitivo llegó en las últimas décadas, cuando el templo se transformó en uno de los mayores atractivos turísticos de España. En 2024, cerca de 4,9 millones de visitantes pagaron su entrada, cuyos ingresos sirven directamente para financiar la construcción. Gracias a ese flujo constante de fondos y al interés mundial por la obra, el ritmo de edificación ha aumentado considerablemente.
Aun con su nueva marca mundial, la basílica está lejos de completarse. Las detalladas fachadas, las esculturas exteriores y buena parte del interior siguen en proceso de elaboración. Los responsables del templo calculan que la construcción podría concluir dentro de aproximadamente diez años, siempre que el ritmo de trabajo y financiación se mantenga estable.
El próximo año, además, se celebrará el centenario de la muerte de Gaudí, ocasión que el templo aprovechará para rendir homenaje al arquitecto modernista más célebre de España. Se organizarán diversos actos conmemorativos en Barcelona y en otros puntos del país donde su legado sigue vivo. Mientras tanto, la Sagrada Familia continúa ascendiendo, consolidando su posición no solo como símbolo de la ciudad, sino también como la obra religiosa más alta jamás construida.