La Unidad Central Operativa investiga qué papel desempeñó el secretario de Organización del PSOE Santos Cerdán en la adjudicación de la gran desaladora de Sidi Rahal, la mayor de África, un proyecto impulsado en Marruecos y financiado con más de 300 millones de euros procedentes del Gobierno de Pedro Sánchez. La UCO pone ahora el foco en un viaje oficial del Ministerio de Transportes a Rabat en el que participaron Cerdán, José Luis Ábalos y Koldo García, un viaje que pudo servir para facilitar los intereses de Acciona en territorio marroquí.
Según el informe, al que ha tenido acceso The Objective, Cerdán mostró desde el primer momento interés en sumarse a la delegación que viajó a Marruecos. La hipótesis de los investigadores apunta a que acudió con un cometido concreto para Acciona: lograr que el régimen marroquí firmase un documento que abriese a la constructora de los Entrecanales la puerta a adjudicaciones sin concurso. La compañía terminó obteniendo años después uno de los mayores contratos de su historia: la desaladora de Casablanca, con participación del consorcio del primer ministro de Marruecos, Aziz Ajanuch.
Ahora, la UCO analiza si la influencia de Cerdán y la empresa pantalla Servinabar fue decisiva para cerrar un proyecto que se financió en gran parte con dinero público español. El Gobierno anunció en mayo de 2024 una aportación mínima de 340 millones de euros al proyecto marroquí, cubiertos mediante créditos y seguros por cuenta del Estado, lo que permite a Acciona y a las empresas del primer ministro avanzar con una infraestructura estratégica para Rabat.
La presión desde España hacia el país vecino quedó reflejada en una conversación intervenida por los investigadores, en la que el empresario Joseba Antxon Alonso afirmó a un directivo de Acciona que “a Marruecos se les está presionando desde aquí”. Fuentes conocedoras del caso confirman que Rabat constituye uno de los ejes de esta nueva fase, en la que los agentes rastrean cada paso de la trama en territorio marroquí.
La adjudicación de la desaladora de Sidi Rahal llegó en noviembre de 2023. Acciona se impuso a cinco consorcios competidores, algunos con empresas españolas, aunque contaba con un aliado decisivo: Green of Africa y AfriquiaGaz, compañías del grupo Akwa, dirigido por el primer ministro Aziz Ajanuch, mano derecha del rey Mohamed VI y una de las mayores fortunas del país. Para los grupos rivales, la entrada del entorno del jefe del Gobierno marroquí marcó el resultado final del concurso.
Las obras arrancaron en verano de 2024, aunque Marruecos dejó claro que no asumiría el coste completo de la instalación. España intervino entonces. El Ejecutivo de Sánchez aprobó un paquete de financiación que incluye 250 millones de euros del FIEM, 70 millones asegurados por el Estado y 31 millones del FIEX, lo que significa que cerca del 40% de la desaladora se sufraga con fondos públicos españoles.
La UCO profundiza ahora en la posibilidad de que Acciona y Servinabar firmasen un memorando de entendimiento similar al que, según los investigadores, permitió desviar un 2% de obras públicas en España hacia Cerdán y su entorno, donde figuran Ábalos y Koldo García. Un documento de ese tipo certificaría la participación directa de Cerdán en la operación marroquí y explicaría la insistencia en viajar con la delegación oficial.
Los agentes registraron sedes de Acciona en Madrid y Bilbao, así como varios domicilios vinculados al exdirector de Acciona Construcción, Justo Vicente Pelegrini, para localizar contratos o acuerdos que confirmen la existencia de ese memorando. Entre las cuentas bancarias intervenidas destaca una perteneciente al Bank of Africa, una entidad con vínculos directos con la monarquía marroquí.
El giro de la investigación desplaza el foco hacia la gran obra marroquí sufragada con fondos del Estado. Y con ello, Cerdán se convierte en figura esencial para entender hasta qué punto los intereses empresariales, las relaciones entre Moncloa y Rabat y el dinero del contribuyente español confluyeron en el megaproyecto estrella del reino alauí.