Clamor por justicia tras la muerte del joven agricultor aragonés
Lanzan una iniciativa para investigar si el suicidio del agricultor David Lafoz lo propiciaron las administraciones por abuso de poder
Lanzan una iniciativa para investigar si el suicidio del agricultor David Lafoz lo propiciaron las administraciones por abuso de poder
David Lafoz, joven agricultor. Redes sociales
Por LGI
31 de julio de 2025

David Lafoz, el joven agricultor aragonés que se convirtió en rostro de las protestas del campo en 2024, se quitó la vida el pasado julio, tras meses de presión, acoso burocrático y represalias administrativas. Tenía 27 años y representaba a toda una generación que aún lucha por conservar el alma del campo español frente al abandono y la criminalización de las instituciones.

El caso ha desatado una ola de indignación en toda España. Una iniciativa ciudadana en la plataforma Change.org exige una investigación completa sobre los abusos de poder que empujaron a David al suicidio. Bajo el lema «David Lafoz no es solo una persona, es un símbolo», miles de ciudadanos reclaman justicia y piden el fin de la impunidad administrativa.

David fue citado a declarar por la Policía Nacional en mayo de 2024 por su participación en las tractoradas que paralizaron Aragón. Aunque quedó en libertad, las sanciones, amenazas económicas y marginación institucional continuaron. Según los impulsores de la campaña, «fue sancionado, perseguido y hostigado no por cometer delitos, sino por alzar la voz».

El comunicado denuncia que los ciudadanos están indefensos ante funcionarios que pueden arruinarles la vida «con un simple informe o denuncia, sin juicio, sin pruebas y sin consecuencias«. Por ello, proponen una nueva legislación bautizada en redes como ‘Ley David Lafoz’, que exija responsabilidad penal y administrativa directa para los funcionarios que abusen de su poder.

La Guardia Civil sigue investigando la muerte, pero todos los indicios, como han confirmado fuentes cercanas a la familia, apuntan a que David se suicidó tras meses de persecución y presión institucional. Fue el precio que pagó por enfrentarse al sistema.

David Lafoz se convierte así en mártir de un campo que, además del abandono estructural, ahora enfrenta la represión de un aparato estatal que no perdona a quienes se rebelan contra su inercia. La movilización por su nombre no sólo busca justicia en su caso, sino evitar que otros ciudadanos sufran la misma tragedia en silencio.

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