España registra a 31 de agosto el mayor número de extranjeros recluidos en sus prisiones desde hace más de una década. Según los datos oficiales de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, a los que ha accedido el diario Abc a través del Portal de Transparencia, el Ministerio del Interior ha contabilizado 20.524 presos nacidos fuera de España, un salto del 10,7% respecto a los 18.535 de 2024. El aumento no sólo rompe registros: confirma una tendencia que se arrastra desde hace cinco años.
En total, el sistema penitenciario español alberga 61.858 internos, lo que implica que uno de cada tres reclusos (33,2%) es extranjero. El incremento no se debe a un fenómeno puntual. En 2020 había 15.918 presos nacidos fuera de España, y desde entonces la cifra ha aumentado un 26%, muy por encima del 12% que ha crecido la población penitenciaria total. Entre los españoles, el aumento ronda el 6%.
El contraste con la demografía nacional resulta evidente. Aunque la población extranjera se ha ampliado notablemente en la última década —representa ya un 14,3%, frente al 9,9% de 2016— la presencia de extranjeros entre rejas dobla con holgura su peso en el conjunto del país.
No todas las comunidades autónomas muestran el mismo comportamiento. Cataluña aparece como el caso más llamativo: allí, pese a que el 19% de los residentes es extranjero, más de la mitad de los presos no tienen nacionalidad española. La Comunidad de Madrid refleja una relación similar: con un 16,9% de población foránea, el 46,9% de sus reclusos pertenecen a otros países. En Baleares y Castilla y León, cuatro de cada diez encarcelados tampoco son españoles.
El peso por nacionalidades vuelve a situar a Marruecos a la cabeza, con 6.188 internos, seguido de Colombia (2.092) y Argelia (1.538). Les siguen Rumanía (1.332), República Dominicana (631), Ecuador (604), Perú (543), Albania (507), Senegal (456) y Brasil (369). La población marroquí supone el 30,3% del total de presos extranjeros y ha crecido un 13,1% en un solo año. Su presencia entre rejas multiplica por cinco su peso en la población residente en España.
En cuanto a proporción, los colombianos representan el 10,2% de los extranjeros encarcelados; los argelinos, el 7,5%; los rumanos, el 6,5%; y los dominicanos, el 3,1%. El resto de porcentajes se reparte entre Ecuador (2,9%), Perú (2,6%), Albania (2,5%), Senegal (2,2%) y Brasil (1,8%). El dato llamativo es que países con escasa presencia en España, como Argelia o República Dominicana, presentan una proporción de presos muy superior a la de sus comunidades residentes.
En cambio, colectivos numerosos como Italia, Reino Unido, Venezuela, China, Ucrania u Honduras no aparecen entre las diez nacionalidades más presentes en las prisiones. Su peso penitenciario es muy inferior al demográfico, según los datos del ministro del Interior Fernando Grande-Marlaska.
La fotografía final muestra una diferencia muy marcada por continentes. El 45,1% de los reclusos extranjeros procede de África, pese a que los nacidos allí sólo representan el 19,7% de los extranjeros que viven en España. América muestra cifras mucho más equilibradas: 34,9% de la población extranjera general y 30,1% de la penitenciaria. Entre los europeos también se aprecia un desajuste: aunque suponen casi cuatro de cada diez extranjeros residentes, apenas son el 21,7% de los presos. Los asiáticos, por su parte, son el 8% de la población extranjera, pero solo el 2,6% de los internos.