En el País Vasco, los presos extranjeros ya duplican a los nacionales entre los menores de 25 años. Actualmente hay 129 jóvenes encarcelados en las prisiones vascas: 44 nacidos o nacionalizados en España y 85 procedentes de otros países, lo que equivale al 65,9% del total. Así lo confirma una respuesta de la Consejería de Justicia y Derechos Humanos del Gobierno vasco al Grupo Popular, a la que ha tenido acceso The Objective y que revela una realidad desconocida hasta ahora en esta comunidad.
El documento desmonta el silencio estadístico que hasta hoy había caracterizado al País Vasco, la única región sin datos públicos sobre la procedencia de sus presos. Y el resultado ha sido contundente: es, tras Cataluña, la comunidad con mayor proporción de delincuentes extranjeros entre los jóvenes encarcelados. En el caso catalán, 386 de los 511 reclusos menores de 25 años nacieron fuera de España, un 75,9%.
Las cifras son especialmente graves si se observa el tipo de delitos. Entre los reclusos vascos predominan los delitos contra la libertad sexual —191 casos— y los de violencia de género —258—, lo que confirma que muchos de estos jóvenes acumulan condenas por agresiones a mujeres.
En el centro de menores de Ibaiondo, en Zumárraga, el patrón se repite: de los 29 internos, 18 son extranjeros (62,07%) y sólo 11 españoles. Según los últimos registros, siete proceden de Marruecos, seis de Colombia, dos de Argelia y uno de Camerún, Cuba y Nicaragua, respectivamente. Los robos y las violaciones son los delitos más comunes entre estos menores, según publicó El Diario Vasco.
Fuentes penitenciarias consultadas alertan de que cerca del 70% de los reclusos en las tres cárceles vascas son de origen magrebí. Aseguran que los centros están saturados y que las peleas entre internos se han convertido en parte de la rutina diaria. Los funcionarios denuncian desde hace años la pérdida de autoridad, especialmente frente a los presos extranjeros. El sindicato CSIF advierte de que «no obedecen órdenes y no reconocen la autoridad del funcionario, menos aún si es una mujer».
Desde que el Gobierno vasco asumió la gestión penitenciaria en octubre de 2021, el número de presos ha aumentado un 33%. En 2020 había 952 reclusos; hoy son 1.289. Si se incluyen los que están bajo control telemático o en libertad condicional, la cifra total asciende a 1.865. La propia Consejería de Justicia reconocía que la capacidad operativa de las prisiones era de 1.283 plazas, pero la “óptima” se situaba en apenas 783. A esta sobrepoblación se suma la salida de casi un centenar de funcionarios el pasado marzo, tras años de quejas por las condiciones laborales.
En el conjunto de España —sin contar País Vasco ni Cataluña—, los datos reflejan la misma tendencia. Entre los menores de 22 años, los presos extranjeros ya superan a los españoles: 672 frente a 535. Andalucía concentra la mayor cantidad de reclusos jóvenes (285), seguida de Madrid (212) y Comunidad Valenciana (151). En estas dos últimas regiones, la proporción de extranjeros es especialmente alta: 66% en Valencia y 60,9% en Madrid.
Las Islas Baleares (77,9%) y Navarra (72,7%) son las regiones con un porcentaje más elevado de presos extranjeros. En el extremo contrario, Asturias, Cantabria, Extremadura y La Rioja presentan cifras mucho más bajas, con clara mayoría de nacionales entre rejas.
A pesar del peso de los extranjeros entre los jóvenes, los españoles siguen siendo mayoría en el conjunto del sistema penitenciario (67,3%). Sólo Cataluña rompe esa tendencia, con 4.437 presos extranjeros —el 51,8% del total—, según los datos de la Generalidad.
El problema catalán ha llegado incluso a los informes europeos. Según el estudio SPACE I – 2024 del Consejo de Europa, Cataluña se encuentra entre las regiones con mayor porcentaje de reclusos extranjeros del continente, superada únicamente por Luxemburgo, Suiza, Grecia, Chipre, Austria, Malta y Bélgica.
El fenómeno no se limita a Cataluña y País Vasco. En la Comunidad de Madrid, el 42% de los presos no son nacionales, un porcentaje muy superior al peso de los extranjeros en la población general. Andalucía y la Comunidad Valenciana presentan tasas similares, con 2.652 y 1.845 presos extranjeros respectivamente, según datos del Ministerio del Interior.