La Policía Nacional desmanteló la pasada semana en la provincia de Tarragona una red que se dedicaba al fraude en el sistema de menas y que estafó 1,5 millones de euros, pero estas tramas se han generalizado por toda España. «No es solidaridad, es un negocio criminal. VOX no dejará ni una alfombra sin levantar», manifestó el secretario general de VOX y presidente del grupo parlamentario Ignacio Garriga.
Ahora instituciones y cuerpos policiales han detectado en Álava al menos una veintena de casos de padres magrebíes (la mayoría marroquíes) que llegan con sus hijos menores y los dejan solos para que se beneficien de la red foral de acogida.
En los juzgados de Vitoria se tiene constancia de que en los últimos meses «al menos» cuatro progenitores han sido imputados por «abandono de menores». Desde la Policía señalan que es un fenómeno «habitual». Según recoge El Correo, la Ertzaintza abrió atestado a principios de septiembre por un marroquí de 17 años que llegó a la capital alavesa después de haber viajado junto a su padre desde Marruecos a Tarifa, Madrid y Bilbao.
Al llegar a la capital alavesa abandonó a su hijo a su suerte para regresar en solitario a su país. Como marca su protocolo, la Policía autonómica trasladó al mena a Bideberria, el centro foral de la calle San Ignacio de Loyola preparado para acoger a estos menores extranjeros no acompañados. La Administración foral también confirma que en el pasado ya se dieron casos de menores que llegaron a Álava con visado.
VOX es la única formación que pide el cierre de los centros de menas y la repatriación de los menores con sus familias en sus países de origen. Denuncia los casos de falsos menas y el elevado coste que supone para los contribuyentes el mantenimiento de los centros, y añade que este sistema se ha convertido en un «negocio lucrativo» para las ONG y las organizaciones que colaboran con la inmigración ilegal y —de la mano del bipartidismo PP-PSOE— alientan el efecto llamada.